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viernes, 9 de octubre de 2015

¿Buscar culpables o buscar soluciones?

Cuando tenemos un problema, o aparece una contrariedad en nuestra vida, tendemos con mucha frecuencia a buscar a qué o a quién le echamos la culpa.

Pareciera como si el hecho de hacer responsable a alguien de lo que nos pasa sirviera para aliviar el dolor o reparar los daños, pero la realidad es que no suele ser así.

En el mundo de las adicciones nos encontramos con lo mismo. La culpa de que yo beba, o me drogue siempre es de algo o de alguien, por ejemplo:

  • Tengo mucho estrés en el trabajo, por eso necesito tomar unas copas para relajarme,
  • Mis clientes beben mucho y yo tengo que estar con ellos para hacer negocio
  • Me siento triste, deprimido, porque he perdido el empleo y no tengo más remedio que ir al bar a ver si me olvido por un rato de lo mal que estoy
  • … y cientos de excusas como éstas que todos conocemos.

Otros son especialistas en culparse a sí mismos. Se repiten una y otra vez que son idiotas, que son un desastre, que nunca van a superar sus problemas, que su vida es una porquería porque todo lo han hecho mal, y … siguen bebiendo o drogándose para aliviar el dolor emocional que ellos mismos se provocan por sentirse incapaces de salir de su adicción.

Sin embargo, si es un amigo, un familiar o un jefe el que te reprocha tu comportamiento con el alcohol o las drogas, tendrás de nuevo cientos de excelentes justificaciones con las que culpar a alguien de lo que haces, y así tratar de salir del paso. Aunque después, frente al espejo, no puedas engañarte a ti mismo y, al menos por unos minutos, serás consciente de la verdad.

Cuando hay un problema de abuso de alcohol, cocaína, marihuana o cualquier otra droga, cuando el alcoholismo o la drogadicción están apoderándose de uno, buscar culpables no sirve de nada. Rectifico. Sirve para seguir bebiendo o consumiendo drogas, debido al círculo vicioso de culpas y justificaciones que explicaba anteriormente.

Frente al problema de la adicción, ya sea al tabaco, al alcohol o a cualquier otra substancia adictiva, no sirve de nada mirar al pasado, o a tu alrededor, para buscar culpables. Por el contrario, tienes que mirar a tu interior, y hacia el futuro, para encontrar soluciones.

No importa tanto por qué se ha llegado a la adicción, es decir, de quién es la culpa, como encontrar el camino para salir de ella, y seguirlo con determinación y con firmeza.

Y para conseguir eso solo hay una solución segura. La terapia. Hay multitud de ofertas terapéuticas al alcance de cualquier persona que tenga un sincero deseo de dejar atrás el sufrimiento que causa la adicción y de vivir la alegría de sentirse de nuevo libre y dueño de su vida.

Nosotros contribuímos a ofrecer soluciones serias, profesionales y eficaces a través de nuestro Programa Victoria www.programavictoria.com

¿Vas a seguir mucho tiempo buscando culpables en lugar de buscar soluciones?

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

miércoles, 5 de agosto de 2015

Rompiendo moldes (I)


Una de las cosas que siempre me han sorprendido de los centros de desintoxicación y rehabilitación de pacientes alcohólicos, o adictos a otras substancias, es el hecho de que sean tratados como si fueran “presuntos delincuentes”.

Me explico.

Al llegar al centro el paciente se suele ver privado de muchas cosas. Se le retira el dinero, el teléfono, a veces el reloj, etc. Se le revisa el equipaje para comprobar que no lleva bebidas alcohólicas de contrabando, o bien otras substancias “prohibidas”. Se le aplican multitud de limitaciones a la hora de recibir visitas, hacer o recibir llamadas telefónicas, y muchas otras cosas.

Con todo esto, el paciente se siente en un entorno un tanto opresivo, en el que sus decisiones personales están muy limitadas por unas normas que pocas veces entiende. Y esta sensación es muy desagradable para algunos, lo cual les lleva a veces a tomar la decisión de abandonar el tratamiento, o bien de “hacer trampas” y buscar la forma de saltarse las reglas.

En el Programa Victoria no actuamos así.


Nuestros pacientes se alojan en un hotel, son unos clientes como cualquier otro. No se sienten vigilados y constreñidos por normas impuestas.

Participan en las sesiones de terapia porque para eso han venido, y no beben durante su estancia porque para seguir bebiendo no necesitaban venir, podían seguir haciéndolo en su casa. Esto se lo explicamos desde el minuto uno, y actuamos en consecuencia.

Durante los diez días de su terapia conviven con otras personas que están en el mismo hotel por distintos motivos, se acostumbran a beber agua en sus comidas cuando en la mesa de al lado puede haber otras personas tomando vino, cerveza o lo que quieran, y son atendidos por camareros que actúan con ellos de un modo exactamente igual a lo que se encontrarán cuando vuelvan a la vida cotidiana después de su terapia.

Esta parte del Programa Victoria es un entrenamiento práctico que facilita mucho la toma de conciencia de que es posible y es fácil disfrutar de la vida sin alcohol. Es lo que llamamos la “terapia informal”. Lejos de sesiones estructuradas, que también las hay, en un ambiente distendido y relajado como puede ser la comida o la cena, donde el terapeuta comparte mesa y conversación con los pacientes, éstos cambian profundamente de actitud y modifican su comportamiento de una forma sorprendentemente fácil.

No es necesario tener un sistema de vigilancia y control del comportamiento de los pacientes para evitar que beban a escondidas o se droguen. Cuantas más normas y controles se pretendan poner más se induce a los pacientes a intentar saltárselas.

Al tratarlos como adultos responsables tienen la sensación de que son ellos los que deciden cada uno de sus comportamientos, e interiorizan que tienen la capacidad de mantenerse sin beber en cualquier situación.

Esta es una de las características del Programa Victoria que rompe moldes y que sorprende a los que conocen otros métodos “tradicionales” de tratamiento. Tenemos algunas otras, pero las comentaré en otra ocasión.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico


miércoles, 25 de marzo de 2015

Gestión del estrés

El estrés está relacionado con un momento de tensión física o emocional que puede surgir como consecuencia de un pensamiento o una situación que nos genera frustración, ira o nervios. En pequeños episodios el estrés incluso puede ser bueno y positivo, ya que nos puede ayudar a evitar una situación de peligro o a cumplir con los objetivos marcados y superarlos con éxito.

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Sin embargo, cuando el estrés dura mucho y se descontrola puede dañar nuestra salud e, incluso, llegar a convertirse en un verdadero problema. Por este motivo, el psicólogo clínico y director del Programa Victoria, Bernardo Ruiz, está organizando talleres para aprender a gestionar esos momentos de estrés y algunas claves para combatirlos, ¿te interesa?

A continuación te mostramos todos los detalles:

Objetivos
  • Aprender qué es el estrés y por qué se produce.
  • Aprender técnicas efectivas de gestión del estrés.
  • Practicar técnicas de relajación, visualización y pensamiento positivo.
  • Liberar la ansiedad acumulada y empezar a sentirse mejor ya.

Metodología
  • Ocho horas de trabajo teórico y práctico .
  • Grupo reducido de asistentes (máximo 20 personas).
  • Opción A: Cuatro sesiones de dos horas a realizar en una o dos semanas.
  • Opción B: Dos sesiones de cuatro horas en dos semanas sucesivas.

Precio
  • 100 Euros por asistente.
  • Gastos de desplazamiento aparte, variables según el lugar donde se celebre.

Si necesitas más información para ti o para facilitarsela a algún amigo o conocido, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través del correo electrónico info@programavictoria.com o de nuestras redes sociales. ¡Estaremos encantados de atenderte!

En relación a este tema del estrés, queremos hablar de otro asunto muy importante: la importancia de decir que no (asertividad). En este artículo escrito en el blog de mi compañero de BNI Ideas, Nathan Manzaneque, dedico unas cuantas palabras a hablar por qué a todos nos resulta más fácil decir SI que decir NO cuando alguien nos propone algo.

¡Esperamos que os guste!



Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

lunes, 22 de diciembre de 2014

Feliz Navidad y próspero 2015

Un año más llegamos al momento en que todos reflexionamos sobre cómo nos ha ido el año y dedicamos algo más de tiempo a cultivar la vida familiar.

Para muchas personas el año 2014 ha sido el año de su gran decisión. El año en que han dado un giro a su vida y han dejado atrás su adicción al alcohol o a otras substancias. Para todas ellas mi más sincera felicitación y mi más sincero deseo de que el niño Dios que viene en Navidad sea una fuente de paz interior y de inspiración para mantener una vida sana, equilibrada y libre de adicciones.

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Para otras personas 2014 ha sido un año más de sufrimiento a causa de la adicción. Tal vez por un familiar cercano que no termina de dar el paso de ponerse en tratamiento y afrontar de una manera positiva y eficaz su dependencia. Tal vez por ellas mismas, porque siguen luchando por salir del laberinto de la adicción y siguen creyendo que “esto lo puedo controlar” o que “yo mismo sabré y podré dejarlo por mi cuenta”.

También para ellas espero que la conmemoración del nacimiento del niño Jesús en Belén sea también el nacimiento en su corazón de un sincero deseo de curarse, de superar su adicción y de transformar ese sufrimiento que están padeciendo, y haciendo padecer a sus seres queridos, en la alegría inmensa de sentirse libre de adicciones.

En nombre propio y en el de todos los que trabajamos para que el Programa Victoria siga siendo un referente terapéutico para todas las personas que necesiten y quieran aprender a vivir sin alcohol y sin adicciones, aquí van mis mejores deseos de salud, bienestar interior, paz y serenidad, con la libertad recuperada del que ha dejado atrás para siempre las trampas de la adicción.


¡¡Feliz Navidad y próspero año 2015!!


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

lunes, 15 de diciembre de 2014

Los post más leídos del año 2014

El año 2014 está llegando a su fin. El frío y las iluminación navideña así nos lo recuerdan cada día que salimos a la calle y el equipo del Programa Victoria no quería dejar de hacer un pequeño recordatorio de los post que más éxito han tenido a lo largo del año.


Han sido 27 entradas en este blog, que poco a poco se va acercando a las 10.000 visitas (¡¡muchísimas gracias!!), y los más destacados han sido:

- En tercera posición se encuentra la entrada que publicamos el día 6 de junio y que lleva por título "Hipnosis clínica para dejar de fumar". En este post dábamos a conocer uno de los tratamientos que ofrece el psicólogo y director del Programa Victoria, Bernardo Ruiz, y que permite al paciente aprender a vivir sin fumar y a liberarse de este hábito adictivo.

- En segundo lugar encontramos aquel post del 16 de enero de 2014 titulado "Las trampas de la mente adictiva". En este caso, contamos la historia de Javier, un paciente que ha dejado de consumir cocaína pero que no ve problema alguno en consumir de vez en cuando otro tipo de drogas "recreativas", como el las llama, como pueden ser la ketamina o drogas sintéticas.

- Y, en primer lugar, la entrada que mayor lecturas ha tenido este año es la de "Objetivo Libertad: Hoja de ruta para salir del laberinto del alcohol", publicada el 30 de junio. En esta entrada recogemos la opinión de uno de algunos de los usuarios de nuestro tratamiento médico y psicológico para superar el alcoholismo, unas opiniones que forman parte del un libro que da a conocer los entresijos de los 10 días de tratamiento y las impresiones personales de los asistentes a uno de esos grupos.


Esperamos seguir contando con vosotros el próximo 2015 y que nos sigáis haciendo crecer poco a poco. Nosotros seguiremos ofreciendo contenido relacionado con las adicciones, el tratamiento de las mismas y trataremos de resolver aquellas dudas que os puedan surgir a la hora de hablar con familiares y amigos que tengan problemas de este tipo.


Bernardo Ruiz Victoria

martes, 4 de noviembre de 2014

Mi pareja bebe mucho, ¿qué hago?

La adicción al alcohol es una enfermedad que no solo afecta directamente a la persona que bebe, sino también a su entorno más cercano, la familia, las amistades, el entorno laboral, etc.

Los familiares más directos, parejas, hermanos, padres, hijos... no solo sufren las consecuencias del comportamiento desordenado, a veces caótico, y siempre problemático de la persona adicta, sino que muchas veces se sienten en cierto modo “responsables” o hasta “culpables” de la conducta adictiva del otro.

Ya he explicado en otras ocasiones que uno de los pilares que sostiene la enfermedad adictiva es la mentira. Y una de las maneras que tiene de expresarse es precisamente cuando el propio adicto intenta traspasar la responsabilidad de su conducta hacia sus familiares o allegados.

Y en no pocas ocasiones éstos caen en la trampa y llegan a pensar que son ellos los que tienen que cambiar, que si fueran de otra manera su marido, esposa, hijo, padre, o lo que sea, no seguiría bebiendo de esa manera tan negativa.

Es un error muy común creer que uno puede curar la adicción de otro. O que uno es el culpable de lo que otro hace.

Cada persona es responsable de su propio comportamiento, y si el adicto no es capaz de controlar su consumo, y continúa bebiendo a pesar de las evidentes muestras de que le causa problemas de todo tipo, el él, o ella, quién tiene que tomar medidas. Sobre todo, pedir ayuda, ponerse en tratamiento con un profesional especializado, y superar su adicción.

Ahí topamos con otro de los pilares que sustentan la enfermedad adictiva. La soberbia. “Yo no necesito ayuda de nadie”, “cuando quiera lo dejo”, si tu me tratases mejor yo no bebería” y toda clase de pensamientos similares que retrasan el paso definitivo que puede llevar a la solución. Pedir ayuda terapéutica.

Aquí es donde los familiares pueden hacer algo práctico. Poner las cartas sobre la mesa, dejar de encubrir al adicto, dejar de intentar minimizar las consecuencias negativas de su adicción, y finalmente proponerle una soluciónterapéutica. El, o ella, es quién tiene que tomar la decisión final y ponerse en manos de un profesional, pero muchas veces la presión positiva de la familia,o de otros allegados, puede significar el pequeño empujón que el adicto necesita para cambiar de rumbo e iniciar su recuperación.

También los familiares pueden buscar ayuda ellos mismos para hacer todo esto y seguir las indicaciones de un profesional puede ser muy eficaz para acelerar el cambio.

Si es tú caso y tienes un amigo o familiar con problemas de adicción al alcohol o a otras drogas, podemos ayudarle. Nuestro tratamiento médico y psicológico conocido como el Programa Victoria le permitirá superar esa dependencia y volver a vivir sin alcohol, porque hay personas por las que merece la pena seguir luchando.

Así, recordamos que el próximo lunes día 10 de noviembre iniciamos un nuevo curso para dejar de beber alcohol. Si quieres más información, puedes ponerte en contacto con nosotros a través de nuestra página web o de los perfiles en las redes sociales. Además, puedes leer estas entradas del blog: Nuevo curso para superar el alcoholismo y Por qué el Programa Victoria dura solo 10 días.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico


viernes, 31 de octubre de 2014

Nuevo curso para superar el alcoholismo

¡Hola a todos!

Con este post queremos anunciaros que el próximo lunes día 10 de noviembre iniciaremos un nuevo curso para dejar de beber alcohol en Marbella y todavía nos quedan algunas plazas libres. 

Para quienes aún no lo sepan, el Programa Victoria, que así es como se llama nuestro tratamiento, es un curso médico y psicológico que se realiza durante diez días en un hotel cercano a Marbella con un máximo de ocho participantes por edición. Para desarrollarlo, contamos con un equipo de profesionales médicos, psicólogos y terapeutas especializados que, gracias a sus más de 30 años de estudio y experiencia, han desarrollado un método terapéutico único y original que aporta soluciones al problema de la adicción al alcohol u otras drogas.

Durante los días que dura el tratamiento, los alumnos residen en un hotel especialmente elegido para promocionar un entorno agradable de paz y tranquilidad para lograr la máxima concentración, garantizando al mismo tiempo la confidencialidad y la discreción.

Si tienes un amigo o familiar con problemas de adicción al alcohol u otras drogas, podemos ayudarle a superarlos gracias a nuestro tratamiento. Ponte en contacto con nosotros a través de nuestros perfiles en las redes sociales o través de nuestra página web: www.programavictoria.com.

¡Estaremos encantados de ayudarte!

Y es que, recuerda, siempre hay cosas por las que merece la pena seguir luchando y aprender a vivir sin alcohol.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

lunes, 30 de junio de 2014

Objetivo Libertad: Hoja de ruta para salir del laberinto del alcohol

La entrada de esta semana en nuestro blog se centra en esta ocasión en el libro "Objetivo Libertad. Hoja de ruta para salir del laberinto del alcohol", escrito por el psicólogo y director del Programa Victoria, Bernardo Ruiz. En él, además de explicar cómo funciona nuestro tratamiento, algunos de los antiguos alumnos pusieron por escrito su experiencia con nosotros, como pueden ser:

“Te envidio, afortunado lector de este libro. Si yo hubiera alcanzado la fortuna de haberlo tenido en mis manos hace años, en las páginas de mi vida habría habido menos dolor”.
IOX, paciente del Programa Victoria en 2002.

“Fue difícil reconocer que era alcohólica, pero todavía fue peor reconocer que yo sola no podría salir de aquel estado. Supongo que me creía más fuerte de lo que en realidad era y, aunque lo intenté, no conseguí nada más que desesperarme y beber todavía más”.
María José, paciente del Programa Victoria en 2007.

“Hay muy pocas cosas en mi vida que yo considere que he hecho casi perfectas y una de ellas fue entrar en el Programa Victoria, al cual hoy le debo tantas cosas buenas que todos los años le doy gracias a Dios y a una pareja que me ajustó el coco. Yo soy de los que tienen muy claro que si hubiese seguido con la vida anterior al Programa estaría arruinado, casi muerto por salud o accidente y abandonado por toda la familia, en fin, hecho una mierda”.
Juan, paciente del Programa Victoria en 2003.


Para saber más, recordamos a todos los interesados visitar el apartado dedicado al libro en nuestra página web y contactar con los responsables del Programa Victoria si deciden adquirirlo.


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Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

lunes, 2 de junio de 2014

Hipnosis clínica para dejar de fumar

Una sola sesión de terapia con nuestro psicólogo experto en el tratamiento de las adicciones, Bernardo Ruiz, le permitirá aprender a vivir sin fumar y a liberarse de este adictivo hábito.

Para obtener más información sobre las sesiones, puede ponerse en contacto con el Programa Victoria a través del correo electrónico info@programavictoria.com.


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miércoles, 28 de mayo de 2014

Superar la adicción con humildad

Una de las barreras que más cuesta saltar a los pacientes que atiendo es la de la soberbia.

En primer lugar, el paciente adicto tiende a no reconocerse como tal. Puede aceptar que bebe, incluso que bebe en exceso. Puede aceptar que el alcohol le causa problemas en su vida. Pero aceptar que es adicto ¡¡¡uffff!!! eso cuesta mucho.

Y peor aún si el término que empleamos es el de alcohólico. Entonces aún menos. 

Además, yo lo dejo cuando quiera, suelen pensar. 

Y como esa es una verdad a media, porque cualquier adicto puede pasar unos días sin beber. Puede costarle más o menos, a veces nada, pero lo puede conseguir. Pero eso no significa que haya superado su enfermedad adictiva. Simplemente significa que ha entrado en una fase de no consumo, pero liberarse de una adicción va mucho más allá del hecho de no consumir.

Por eso, la falta de humildad lleva muchas veces a la recaída. Como no aceptamos nuestra condición de adictos, creemos que con el paso del tiempo las cosas serán diferentes. Es decir, que podremos beber un poco sin perder el control y sin sufrir de nuevo todas las consecuencias que ya conocemos.

Y por eso mismo, la terapia para la adicción tiene que ir más allá que el simple consejo de dejar de beber, que es imprescindible por otro lado. 

El paciente tiene que asimilar humildemente su condición de adicto y su vulnerabilidad en determinadas circunstancias que debe conocer. Tiene que prepararse para hacer frente a las situaciones de riesgo, las que podrían generarle de nuevo el deseo de beber, y aprender a manejarlas con éxito para evitar las recaídas.

Si la mentira y el autoengaño son uno de los pilares que sustentan la enfermedad adictiva, la soberbia es otro muy importante. Y como remedio para ambas, la verdad y la humildad. Y trabajar todo esto en la terapia sin olvidarse nunca de que el peligro está siempre latente.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

jueves, 15 de mayo de 2014

El alcohol y la ansiedad social

Desde el punto de vista psicofarmacológico, el alcohol es una substancia ansiolítica. Esto quiere decir que tiene un efecto sedante, calmante, que reduce la ansiedad momentáneamente.

Este es uno de los mecanismos de reforzamiento de la conducta de beber, que acaba llevando a convertirla en una conducta adictiva, es decir, difícil de controlar por parte de la persona adicta.

Si una persona padece, por ejemplo, de ansiedad en situaciones sociales. Imaginemos que le cuesta trabajo hablar con personas desconocidas, presentarse en público, hacer amistades, etc, y encuentra que bebiendo alcohol esa dificultad desaparece y se encuentra en un aparente estado de relajación en el que es capaz de hacer una vida social más adaptada, es muy probable que repita esa conducta en otras ocasiones y que durante un tiempo desarrolle la creencia de que el alcohol le ayuda a relacionarse socialmente.

El problema, por una parte, es que si recurres al alcohol para relajarte socialmente nunca vas a aprender a superar esa ansiedad social, o timidez, por medios naturales. De modo que cada vez va a ser más "necesario" beber en situaciones sociales, y como el alcohol va perdiendo efecto con el tiempo porque el cuerpo se va acostumbrando a él, habrá que beber más para conseguir esa pretendida relajación social, y así sucesivamente, hasta que lo que suele suceder es que la persona desarrolla una dependencia del alcohol al mismo tiempo que una incapacidad de hacer una vida social normal sin beber.

Mal camino es ese, que solo se puede solucionar tomando dos medidas importantes. Uno, dejar de beber. Dos, buscar una ayuda terapéutica para superar esas ansiedades sociales de un modo natural, desarrollando las propias facultades psicológicas que todos tenemos, y aprendiendo a hacerlo para que cada vez resulte más fácil.

En definitiva, como tantas veces repetimos, beber alcohol no resuelve ningún problema de forma eficaz. Tampoco ayuda a superar la timidez o la ansiedad social. Solo a encubrirla y disfrazarla, pero al mismo tiempo a hacerla cada vez mayor.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

lunes, 12 de mayo de 2014

Intervención familiar

Hace unos días recibí en mi consulta por primera vez a Pablo. 

Su decisión ha venido motivada por el trabajo que previamente hemos hecho con su entorno familiar, en concreto con su esposa y con una de sus hijas, con las que he tenido varias sesiones preparatorias, las cuales han propiciado un cambio de actitud y de comportamiento, primero en ellas mismas, después en el resto de la familia y, por fin, en el propio paciente.

Las familias sufren mucho al sentirse impotentes ante el problema de la persona adicta que no quiere cambiar. También es frecuente que se sientan culpables de la adicción del otro y de que no sean capaces de hacerle cambiar.

En cambio, con unas orientaciones adecuadas, con un poco de paciencia y de constancia, se puede romper el muro de la negación y ayudar al paciente a iniciar el camino de su recuperación.

Pablo no ha hecho más que empezar. Pero el primer paso es siempre el más difícil y el más importante.

Confiemos en que a partir de ahora todo el sufrimiento que ha pasado esta familia se transforme en alegría y gozo por la liberación de esta esclavitud.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

jueves, 24 de abril de 2014

¿Fácil o difícil?

En estas últimas semanas he atendido a varios pacientes que han acudido a nosotros agobiados y preocupados por su problema de adicción al alcohol y por las graves consecuencias que estaba trayendo a sus vidas su comportamiento adictivo, y me han hecho pensar sobre una paradoja que se da con mucha frecuencia en estos casos.

Existe una creencia generalizada de que superar una adicción es algo muy difícil. Algo que supone un gran esfuerzo personal y que es un camino jalonado de fracasos y recaídas.

También existe la creencia de que vivir sin alcohol está lleno de inconvenientes, ya que vivimos en una sociedad que nos ofrece bebidas alcohólicas en todo tipo de eventos y situaciones sociales, y que por eso, ser abstemio es una especie de automarginación social, vamos que uno se convertiría en un bicho raro señalado por todo el mundo si decide dejar de beber.

En cambio, hay muchos casos en los que el cambio resulta sorprendentemente fácil para el propio sujeto. Y esto es lo que he observado en los dos pacientes que me han inspirado para escribir esta entrada del blog.

Uno de ellos es camarero, rodeado de alcohol por todas partes, acostumbrado a beber con sus propios clientes, y de seguir después del trabajo con los compañeros, lo cual le llevaba además a la ludopatía, con graves consecuencias económicas para él y su familia.

El otro es un joven ejecutivo de una empresa familiar. También rodeado de alcohol por todas partes, porque ya sabemos que, según cree mucha gente, los negocios en España se cierran en los bares.

En ambos casos estaban muy asustados pensando que iba a resultarles extremadamente difícil decir que no a la presión social y seguir haciendo su vida sin beber. Y en cambio, han conseguido dejarlo sin esfuerzo, y empiezan a sentirse mucho mejor. Además empiezan a darse cuenta de los beneficios de todo tipo que están recibiendo desde que han dejado el alcohol.

Naturalmente, están en el principio de su proceso terapéutico y aún van a necesitar mucho apoyo y mucho tiempo para consolidar sus nuevas actitudes y convertirlas en hábitos sólidos y estables. Pero lo que hoy me mueve a la reflexión la observación de que muchas veces es más fácil de lo que supuestamente cabría esperar dejar el alcohol y empezar a vivir de nuevo. Y que no es necesario pasar por un calvario de síntomas de abstinencia ni por situaciones de rechazo social, sino todo lo contrario.

Por supuesto que la terapia es fundamental, y que ninguno de estos cambios se hubieran iniciado sin la ayuda terapéutica, que seguirá siendo necesaria durante un tiempo, pero ahí queda la reflexión. Dejar de beber puede ser mucho más fácil de lo que nos tememos, y se puede empezar a disfrutar de la vida sin alcohol de un modo inmediato.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

jueves, 27 de marzo de 2014

Todo el mundo bebe, es lo normal

Vivimos en una sociedad muy tolerante con el consumo de alcohol. Somos un país productor de bebidas alcohólicas, de vinos que se venden por todo el mundo, de cerveza y muchas otras variedades de líquidos contenedores de etanol.

No hay fiesta, celebración o evento de cualquier clase que no incluya como parte consubstancial el alcohol de una u otra forma. Desde la clásica copa de vino español en un acto oficial o con pretensiones de formalidad, hasta el botellón olímpico que organizan miles de jóvenes con las más diversas excusas en muchas ciudades españolas.

Y en ese entorno sociocultural, algunas personas tienen que lidiar con su problema de adicción, y vivir sin alcohol si quieren mantener una vida digna de tal nombre. 

Porque cuando una persona es adicta al alcohol es porque ha perdido la capacidad de regular su consumo dentro de unos límites moderados, y porque ese consumo descontrolado va acompañado de todo tipo de consecuencias negativas para su salud, su familia, su autoestima, su vida profesional y un largo etcétera que no quiero repetir hoy una vez más.

Cuando una persona empieza a darse cuenta de que tiene un problema con el alcohol, una de sus justificaciones más habituales es la de pensar que - dado que todo el mundo bebe, es lo normal - yo no puedo dejar de beber sin perderme lo más hermoso de la vida social.

Falso, como tantas mentiras que el adicto va generando en su mente como consecuencia de su propio problema, porque lo cierto es que solo dejando de beber podrá llevar una vida sana y equilibrada, incluso en el terreno de la vida social.

Claro que hay que aprender a decir que uno no bebe, con naturalidad y con firmeza. Como el que deja de fumar lo dice con un sano orgullo que genera admiración en muchas otras personas.

Y al dejar de beber, se da uno cuenta de que hay muchas personas abstemias por el mundo, que tan normal es beber alcohol como no beberlo, y en los casos en que es necesario, no solo es normal sino que es la única opción sensata, responsable y saludable. 


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico