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lunes, 12 de mayo de 2014

Intervención familiar

Hace unos días recibí en mi consulta por primera vez a Pablo. 

Su decisión ha venido motivada por el trabajo que previamente hemos hecho con su entorno familiar, en concreto con su esposa y con una de sus hijas, con las que he tenido varias sesiones preparatorias, las cuales han propiciado un cambio de actitud y de comportamiento, primero en ellas mismas, después en el resto de la familia y, por fin, en el propio paciente.

Las familias sufren mucho al sentirse impotentes ante el problema de la persona adicta que no quiere cambiar. También es frecuente que se sientan culpables de la adicción del otro y de que no sean capaces de hacerle cambiar.

En cambio, con unas orientaciones adecuadas, con un poco de paciencia y de constancia, se puede romper el muro de la negación y ayudar al paciente a iniciar el camino de su recuperación.

Pablo no ha hecho más que empezar. Pero el primer paso es siempre el más difícil y el más importante.

Confiemos en que a partir de ahora todo el sufrimiento que ha pasado esta familia se transforme en alegría y gozo por la liberación de esta esclavitud.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

miércoles, 30 de octubre de 2013

Caídas, recaídas y requetecaídas

Lo que a un terapeuta en adicciones le gustaría ver, siempre y en todos sus pacientes, es un éxito terapéutico a la primera, y de una vez por todas.

Nos gusta ver el cambio de actitud de la persona que se siente libre de su adicción, que empieza a disfrutar de la vida sin alcohol, y que mantiene ese cambio de forma estable a lo largo de su vida.

Yo tengo muchos pacientes con los que sigo manteniendo contacto desde hace muchos años, algunos casi trienta, y es una enorme satisfacción personal y profesional saber que están bien, que siguen sin beber y que han aprendido a vivir libres de la esclavitud a la que les tenía sometidos sus adicciones, ya sea al alcohol o a otras substancias.

Pero hoy quiero hablar de otros casos que, lamentablemente, también existen.

Hay personas que al cabo de un tiempo de abstinencia, y de hacer las cosas bien, se olvidan de lo que han aprendido en la terapia y poco a poco empiezan lo que llamamos en el Programa Victoria a "incubar" una recaída.

Al sentirse mejor, olvidan que su mejoría se debe precisamente a que han dejado el alcohol, y caen en la trampa de pensar que podrían beber un poco, en una ocasión especial, sin que las cosas se les vayan de las manos. Como hacen las personas "normales", piensan algunos.

Mal asunto. Una vez que se abre la puerta y se rompe la abstiencia lo más probable es que se repita la conducta, es decir, que se vuelva a beber. Y un día determinado, puede ser el primero o tras varios meses de consumos "controlados", empiezan de nuevo todos los problemas.

La adicción retoma de nuevo el control de la vida del paciente y las cosas vuelven a estar tan mal, o peor, como estuvieron en el momento en que se decidió pedir ayuda terapéutica.

A partir de ahí algunos pacientes vuelven a pedir ayuda. Ahora mismo estoy escribiendo sobre esto porque tengo a varios en este estado. Coinciden todos ellos en ser personas de inteligencia elevada, bien formadas, con una situación profesional que despertaría la envidia en muchos, y en cambio, han repetido el Programa Victoria varias veces, porque seguían recayendo.

Es de valorar el hecho de volver a pedir ayuda, y de confiar de nuevo en nuestra terapia, ya que siguen considerando que les resulta útil, a pesar de las recaídas. Y es de valorar la capacidad de superación que representa el volver una y otra vez a terapia, a pesar de que teóricamente "se lo saben ya todo".

Para mi sigue siendo un misterio cómo se producen las recaídas cuando analizas casos concretos. Personas que, sobre el papel tienen todos los elementos necesarios para seguir bien y en abstinencia, que inexplicablemnte se olvidan de todo un día y beben.

Por eso la sobriedad es un trabajo que hay que realizar día a día. El enemigo no descansa, y a la menor oportunidad que le permitamos, enseña sus armas. Pero estando atentos, y manteniendo los hábitos saludables que se aprenden en la terapia se puede vivir libre de adicciones para siempre.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

Twitter: @vivirsinalcohol

martes, 21 de mayo de 2013

Tocando fondo


Hace unos días he tenido la oportunidad de ver una película titulada originalmente Smashed, que se podría traducir como aplastado, o destrozado, y que en la versión española han titulado Tocando Fondo.

Es la historia de una pareja de jóvenes, aficionados ambos a la bebida, o mejor dicho, más que aficionados, grandes consumidores y ambos con problemas de adicción.

Un día, la mujer vive una situación en el trabajo que hace que tenga que empezar a enfrentarse a las consecuencias de su problema con el alcohol. Poco a poco empieza a tomar conciencia de su adicción y pone los medios para ponerle remedio.

La película relata su evolución hasta que consigue superar su adicción y cambiar su vida, y refleja muy bien los sentimientos que viven los protagonistas y las dificultades que tienen que afrontar para salir adelante y liberarse de la esclavitud del alcohol.

No es una película comercial, y dudo mucho que llegue a hacerse famosa. Tampoco los actores son muy conocidos, pero está muy bien realizada e interpretada y la encuentro muy recomendable para todos.

En la vida de un adicto siempre hay un momento que significa un punto de inflexión. Es cuando uno se da cuenta de que necesita cambiar y dejar el alcohol. Algunos lo llaman precisamente "tocar fondo", como el título de la película.

Cuanto antes uno se de cuenta de las cosas, menos profundo será el lugar donde toque fondo antes de empezar a cambiar. Y menores serán los daños y las consecuencias sufridas por uno mismo y causadas a los demás.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

lunes, 29 de abril de 2013

Indecisión


Un día me llama un paciente para interesarse por el Programa Victoria. Quiere saber en qué consiste la terapia, si es adecuada para él, qué garantías de éxito tiene, y todo parece dejarle satisfecho.

Como siguiente paso le planteo que me envíe un correo electrónico con sus datos personales y que me llame de nuevo al día siguiente para ver cómo está y seguir avanzando en los preparativos de la terapia.

Y ahí, muchas veces, se pierde la pista.

Hay casos en los que, pasados unos meses, o incluso unos años, el paciente vuelve a dar señales de vida.

Me suele contar que lo ha estado intentando por su cuenta, que no pensaba que su caso era tan grave como para hacer un tratamiento así, que tenía miedo a lo que pudieran pensar de él sus allegados si se enteraban de que iba a tratarse de su adicción. Y otras justificaciones por el estilo.

Al final, si se deciden a seguir adelante con el Programa Victoria, suelen comentar todos lo mismo: "ojalá hubiera venido antes, si yo hubiera sabido que esto era así y lo bien que me iba a sentir, me hubiera decidido la primera vez"

La indecisión, el miedo al cambio, la creencia de que sin beber la vida no va a tener gracia ... y cosas por el estilo no son otra cosa que síntomas de la propia enfermedad adictiva, que llevan al paciente a engañarse a si mismo de una u otra manera y postergar su puesta en tratamiento, y en definitiva retrasar su recuperación.


Bernardo Ruiz Victora
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

miércoles, 24 de abril de 2013

Mañana lo hago


Una de las cosas que caracterizan la conducta de la persona adicta es la de postergar las decisiones correctas, dejarlo todo para mejor ocasión (la que no llega nunca) y seguir manteniendo vivo el problema un día tras otro.
 
Por ejemplo, un día se levanta uno con una fuerte resaca, con una sensación de angustia creciente al recordar lo que hizo la noche anterior, o peor aún, por no acordarse de nada. Entonces piensa: esto no puede seguir así, tengo que hacer algo, tengo que dejar de beber porque así estoy arruinando mi vida, o cosas por el estilo.
 
Pero después de una ducha, y tal vez de una cerveza, las cosas empiezan a verse de otro modo.
 
- Si, creo que no debo seguir así, pero lo malo fue que me dejé llevar por los amigos que no paraban de insistir para tomar una copa más, la penúltima siempre dicen. De modo que voy a intentar salir menos con ellos, y desde luego, no volver tan tarde a casa. Si, eso es lo que voy a hacer. Claro que mañana es el cumpleaños de Pedro, y menudas fiestas suele organizar este, como para perdérmela. Y la semana que viene tenemos el partido de la Champions. Bueno, a partir del mes que viene empezaré a llevar una vida más ordenada. Eso es lo que voy a hacer.
 
Pero cuando llega el comienzo del mes, seguro que vuelve a haber otro cumpleaños, o una boda, o una despedida. Tal vez otro partido, un mundial o una olimpiada. Y si ha terminado el fútbol, empieza el ciclismo.
 
Bueno, mejor será dejarlo para después del verano, porque no me voy a pasar el verano de secano, con todos mis amigo poniéndose morados a cervezas. No, no. Empezaré pasadas las vacaciones, y entonces me lo tomaré en serio.
 
Y así día tras día, mes tras mes, hasta que un día las cosas revientan por algún lado.
 
Dejarlo para mañana no es una buena idea, además es un síntoma de falta de autocontrol, de poco compromiso con uno mismo, y muchas veces no se sino una señal más de lo atrapado que está el sujeto en su adicción.
 
Si el alcohol se ha convertido en un problema, hoy es el momento de actuar. No mañana. Y mucho menos el mes que viene.
 
Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

miércoles, 17 de abril de 2013

La importancia de decir "no bebo"


Cuando una persona toma la sabia decisión de dejar de fumar, no solo empieza a sentirse mejor a los pocos días, sino que todo el mundo se lo nota y aplaude su decisión. Además, el fumador que deja de serlo se siente orgulloso de su cambio y dice con alegría y convicción “he dejado de fumar”, despertando admiración y apoyo en la gente que le rodea.

En cambio, con el alcohol las cosas son muy diferentes.

Cuando una persona deja de beber no suele resultarle fácil decirlo con naturalidad y convicción a todo el mundo. Ni tampoco la gente acoge con entusiasmo al que deja de beber. Muchas veces hay comentarios del tipo - ¿pero estás enfermo? – que hacen sentir mal al que ha dejado de beber. Como si para dejar de beber fuera necesario estar enfermo y, por lo tanto, como si beber alcohol fuera simplemente uno de los grandes placeres de la vida a los que el pobre enfermo no tiene más remedio que renunciar.

Nada más lejos de la realidad. Cuando una persona es adicta al alcohol, ya está padeciendo la enfermedad adictiva, y precisamente la única manera de liberarse de ella es dejando de beber. Por lo tanto la razón para dejar de beber no es la de estar enfermo, en el sentido de padecer una enfermedad común para la que el alcohol es perjudicial, sino todo lo contrario, la de estar sano y conservar la salud precisamente gracias a la sobriedad.

Pero hay otro aspecto importante del hecho de decir con claridad “he dejado de beber”. Al hacerlo uno se reafirma en su decisión, se compromete consigo mismo y se pone más fácil el seguir así, evitando las recaídas que siempre son un peligro latente en todas las adicciones.

Todos estamos mejor sin beber alcohol, y especialmente aquellos que han llegado a estar muy mal debido a sus efectos nocivos.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

martes, 12 de marzo de 2013

Noticias estremecedoras



Hoy me ha llamado la atención una de las noticias de la televisión. Un bebe ha sido ingresado en un hospital con síntomas de maltrato físico y tras hacer unas averiguaciones se ha comprobado que la madre padece problemas de alcoholismo y que admite "no haber tratado bien al niño"

La violencia doméstica es una de las consecuencias que tiene el abuso del alcohol. La mayoría de las veces se manifiesta en los malos tratos hacia el cónyuge, porque uno de los efectos del alcohol es el de eliminar las inhibiciones e impedir el control racional de nuestros actos, y por eso la violencia se desata muchas veces cuando la persona está bajo los efectos de la bebida.

En otros casos, como puede ser el que nos ocupa hoy, no solo hay esta falta de autocontrol racional, sino también otro de los efectos perniciosos del alcohol, a saber: el descuido de las responsabilidades de cada uno.

Si hay algo que todas las mujeres llevan grabado en su adn es el cuidado de sus propios hijos, es algo que la naturaleza nos proporciona para la propia supervivencia de la especie humana.

En cambio, bajo los efectos del alcohol, puede una madre llegar a producir daños en su bebe que le hagan necesitar de tratamiento en un hospital. Parece increíble, pero hasta ahí puede llegar a trastornar el alcohol a una persona.

Y luego que nos digan que beber un poco es bueno para la salud, que lo recomiendan los médicos, y esas cosas que se oyen de vez en cuando.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

lunes, 4 de marzo de 2013

Pasarse de listo


El los últimos meses he tenido varias recaídas de pacientes que son brillantes intelectualmente, personas respetadas socialmente, profesionales con éxito en su campo, con cargos importantes, y que sin embargo, recaen una y otra vez en su adicción al alcohol.

Muchas personas tienden a pensar que la persona adicta es débil de carácter, poco inteligente y que en cierto modo no se esfuerza lo suficiente para superar su problema.

Pero cuando ves a personas que han aprobado una de las oposiciones más difíciles que podamos imaginar, que hablan varios idiomas, que dirigen empresas, que innovan y crean patentes, y que se desenvuelven en el mundo profesional con todo éxito, pero que recaen en su adicción una y otra vez, te preguntas por qué.

Al menos yo me lo pregunto. Y reflexionando sobre mi experiencia profesional en este campo creo que hay un factor muy relevante que afecta a todos los adictos, pero sobre todo a este tipo del que hablo hoy. Y es la sensación de ser más listo que los demás.

Esta sensación de que ya han comprendido su problema, y que por tanto no van a volver a caer en lo mismo, les lleva precisamente a la recaída por falta de humildad, por pasarse de listos, por creer que van a ser capaces de subvertir las leyes de la naturaleza con su amplia inteligencia. Y no es así.

Superar la adicción es tan simple que resulta muy complejo a veces. Se trata de evitar la conducta que reiteradamente te ha creado problemas, beber alcohol principalmente, y dejar de jugar a ser más listo que nadie tratando de "controlarse", "moderarse", o limitar sus efectos negativos de una u otra forma.

En definitiva, hay que tener la humildad suficiente como para reconocerse a uno mismo sus limitaciones, aceptarlas, y vivir con alegría libre de adicciones.

No siempre es fácil.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

martes, 26 de febrero de 2013

Puntos de inflexión


En la vida de un adicto siempre hay momentos clave que le pueden hacer cambiar. Algunos lo llaman "tocar fondo", y yo prefiero llamarlos puntos de inflexión.

Se trata de un momento íntimo de toma de conciencia, en el cual el sujeto se da cuenta de que su comportamiento no es normal, que lo que está haciendo se sale de la lógica y de la vida saludable y equilibrada, y que debe hacer algo para cambiar.

Estos puntos de inflexión son el inicio de los buenos propósitos de dejar de beber, o bien de buscar ayuda terapéutica de una u otra forma.

En la película "Dias de vino y rosas", el punto de inflexión lo vive el protagonista cuando un día, caminando en busca de trabajo por las calles de la ciudad ve la imagen de un hombre en un escaparate y piensa - ¿quién será ese borracho? - y al momento se da cuenta de que es él mismo reflejado en el cristal. A partir de ahí reacciona, cambia su perspectiva dándose cuenta de que el alcohol era la auténtica causa de sus desdichas, y empieza el camino de la recuperación.

Como la realidad siempre supera a la ficción, hace unos días vino a verme Jaime, uno de mis pacientes que ha tenido varias recaídas, debidas en parte a su falta de conciencia de la gravedad de su problema.

Me contó que había vuelto a la bebida una vez más, lleno de mala conciencia y de problemas de salud que le hacía sentir muy mal, y que un día, había comprado una botella de bolsillo de vodka para bebérsela a escondidas como tantas veces. Pero al salir del supermercado se encontró con un indigente durmiendo en el suelo, tuvo un momento de lucidez, su punto de inflexión, y le preguntó - ¿bebe usted? - a lo que el hombre le contestó, - si, pero con moderación -.

Ahí Jaime tomó la decisión, le entregó la botella que acababa de comprar y se sintió liberado. Desde entonces no ha vuelto a beber, ha vuelto a la terapia y le veo mejor que nunca.

Cada uno tiene su punto de inflexión, a veces más de uno, en su camino de liberación de la conducta adictiva. Y hay que aprovechar las ocasiones, porque nunca sabemos cuál de ellas va a ser la última.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

martes, 19 de febrero de 2013

Cambios generacionales


Cuando yo empecé a trabajar en el campo del alcoholismo y las adicciones, allá por 1984, el patrón más común de consumo de alcohol entre nuestros pacientes era el de las personas que bebían de forma continua, a diario, normalmente de forma social, aunque en ocasiones siguieran en solitario.

En estos casos, el abuso de alcohol durante mucho tiempo iba creando una adicción física y también psicológica porque los sujetos no sabían, o no podían, sacar de su rutina diaria el consumo de alcohol.

En cambio, la embriaguez no era un efecto buscado de forma prioritaria. Era algo a lo que se llegaba porque a fuerza de beber mucho se termina con un cierto grado de embriaguez, pero estos pacientes no buscaban per se el efecto del alcohol.

A veces incluso la tolerancia que iban desarrollando hacía que los efectos de la embriaguez fueran menos evidentes, produciendo en los pacientes el engañoso efecto de que, puesto que "aguantaban" mucho alcohol, éste no les podía estar haciendo daño.

En cambio, con el paso de los años han ido apareciendo otro tipo de bebedores, que son los que predominan en la acutalidad.

Son personas que beben buscando el efecto del alcohol. Quieren cambiar su estado de ánimo o su estado mental mediante el uso de sustancias adictivas. El alcohol, y otras drogas.

En estos casos la embriaguez es el objetivo, no una consecuencia del abuso, sino un fin en si mismo.

Esta forma de consumo hace que la adicción psicológica se desarrolle de una forma mucho más rápida y que los daños que sufre el paciente, sobre todo en su sistema nervioso, sean mucho más intensos.

En lugar de exportar las pautas de consumo moderado que tradicionalmente existían en nuestra cultura mediterránea, hemos importado las formas de beber explosivas del norte de Europa. Hemos salido perdiendo con el cambio.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

martes, 12 de febrero de 2013

Beber en soledad


Hace unos días me llamó una señora para interesarse por nuestro programa terapéutico. Después de dos o tres conversaciones telefónicas he tenido una primera consulta con ella y parece decidida a ponerse en tratamiento y superar su adicción. Espero que lo consiga, y pondré todo mi empeño para que así sea.

Su caso me ha llevado a reflexionar sobre el consumo de alcohol en solitario. Ese beber clandestino, que era típico de las mujeres hasta hace unos años, pero que ahora también se da en varones.

Se me antoja una situación harto triste sentirse sola, y tratar de ahogar esa soledad con una botella tras otra. En este caso mi paciente me confiesa beberse tres o cuatro litros de cerveza al día. No está mal, pienso irónicamente. Porque menuda barbaridad para su cuerpo, para su cerebro y para su mente, meterse esa cantidad de alcohol entre pecho y espalda.

Y lo peor de todo es que las penas flotan en el alcohol. Y además crecen. Con lo que después de la anestesia emocional que produce la embriaguez, aparecen de nuevo, con más fuerza que nunca, la soledad, la apatía, la depresión, la culpa y el dolor que se pretendía calmar con la botella es mayor de nuevo.

Y vuelta a empezar. Un día más de sufrimiento, y la adicción aumentando y apoderándose cada vez más de la vida de esta persona.

Menos mal que tenemos un ángel de la guarda que al que de vez en cuando hacemos caso y nos salva la vida en momentos críticos. El debió ser quién le dió nuestro teléfono y nuestra web a esta nueva paciente, y quién le ayudó a dar el primer paso para su recuperación.

Confío en ella, y espero y deseo que deje atrás su pena y sufrimientos y pueda ser capaz de disfrutar de nuevo de la vida sin alcohol.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

martes, 5 de febrero de 2013

Recaídas



A todos los que trabajamos en adicciones nos gustaría que nuestros pacientes dejaran de beber para siempre, o de consumir la sustancia que fuera, y se mantuvieran en sobriendad el resto de su vida.

Pero la peculiaridad de esta particular enfermedad adictiva es que no se cura nunca, aunque puede estar desactivada de por vida.

La adicción provoca cambios en el funcionamiento del cerebro del adicto y eso es algo irreversible. Es como aprender a montar en bicicleta, que no se olvida nunca. El paciente adicto puede pasar sin beber todo el tiempo que quiera, y en tal caso la enfermedad será como si no existiera, pero si vuelve a consumir, por poco que sea, el riesgo de volver al descontrol y a los problemas del principio es altísimo.

En estos días me ha llamado una antigua paciente. Ha pasado catorce años sobria, rehaciendo su vida en todos los sentidos, incluso tuvo su tercer hijo en este periodo. Pero por desgracia, hace algo más de un año empezó a premitirse un pequeño consumo de vino, con su marido.

¿qué daño podría hacerme esto? - pensó, erróneamente.

y aquí la tenemos ahora, sufriendo de nuevo porque se le ha desbordado la adicción, porque está bebiendo otra vez de forma descontrolado, y me ha vuelto a pedir ayuda para repetir el Programa Victoria y curarse de nuevo.

El enemigo no descansa, y la adicción siempre está ahí, latente. Y darse cualquier permiso es la antesala de una recaída en toda regla.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

jueves, 24 de enero de 2013

Intervención


Cuando tenemos un familiar adicto y queremos ayudarle nos vemos ante una situación de muy difícil manejo. Ya lo hemos comentado anteriormente en este blog.

En Estados Unidos se ha desarrollado una técnica llamada Intervención mediante la cual se trata de provocar el cambio de actitud en una persona adicta, para que acepte ponerse en tratamiento y solucionar su problema.

Esta técnica implica la participación de todas las personas más significativas en la vida del paciente, especialmente sus familiares más cercanos, amigos, compañeros de trabajo, etc. En definitiva, todos aquellos que se preocupan y sufren indirectamente los efectos de la adicción del sujeto.

Un profesional especializado en esta técnica dirige el proceso y prepara el terreno con los familiares y allegados antes del encuentro con el paciente para intentar que el resultado sea el deseado, que acepte ponerse en tratamiento de forma inmediata y cambie la situación totalmente.

Anoche empezó a emitir el canal Xplora, de la televisón, los episodios de la serie americana "Intervention", que ha sido traducida en España como Adicción, en la cual se ven casos reales de personas adictas y sus familiares.

Hasta ahora solo podía verse en canales de pago, pero desde ahora está al alcance de todos.

Si te preocupa el problema de adicción de un familiar, estos programas pueden ayudarte a plantear el problema con más éxito y motivarle para ponerse en tratamiento.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com