Ayer 15 de noviembre se celebró en España el Día sin Alcohol.Bueno, en realidad lo celebraron unas pocas personas sensibilizadas por el problema del alcoholismo y del abuso de alcohol, como son las Asociaciones de Alcohólicos Rehabilitados y similares, porque la mayoría de medios de comunicación lo ignoraron ampliamente, como suele ser habitual.Un día sin alcohol es algo trivial e irrelevante para la mayoría. Si una persona no tiene un consumo problemático de alcohol no le da importancia al hecho de pasar un día en concreto sin beber, pero cuando existe la adicción, un día de abstinencia puede ser un logro muy destacable en la vida de una persona. Y no digamos una semana o un mes.Hoy estamos en el día después. Imaginemos que una persona tomó conciencia ayer, por primera vez, de que su consumo de alcohol podría estar convirtiéndose en algo patológico.Esta persona se vio reflejada un poco en algún testimonio que leyó o escuchó en las redes sociales, o se identificó con alguno de los síntomas de la conducta adictiva o del abuso del alcohol que se pueden encontrar en muchas páginas de internet.Entonces decidió pasar un día sin beber, y lo consiguió. ¿Y ahora qué?Lo más frecuente es que nuestro personaje imaginario llegue a la conclusión de que, ya que ha sido capaz de pasar un día sin beber, lo suyo no es un grave problema de alcoholismo, y por lo tanto, él - o ella - puede beber hoy otra vez, porque “no soyalcohólico”.Puede estar cometiendo un grave error que a lo único que conduzca es a que su adicción siga creciendo, su consumo de alcohol se siga desordenando y el año próximo, cuando llegue el 15 de noviembre, se haya convertido ya en aquéllo que hoy le cuesta tanto aceptar: una persona dependiente del alcohol que no es capaz de llevar una vida equilibrada y libre de adicciones.El alcoholismo, como otras adicciones, es una enfermedad compleja y engañosa. Para superarla hace falta ponerse en manos de especialistas, médicos y psicólogos que entiendan bien los mecanismos de la adicción y que puedan ayudar a nuestro amigo imaginario a salir del laberinto de su propio autoengaño y enseñarle a vivir sin alcohol y sin otras dependencias.Mi más sincero homenaje a todas las Asociaciones que luchan de una u otra forma para concienciar a la sociedad sobre los problemas relacionados con el alcohol y a motivar a las personas afectadas a ponerse en tratamiento y sanar su adicción.Manifiesto también mi disgusto por el poco interés que los poderes públicos se toman a la hora de abordar una patología que es una de las principales causas de muerte y de sufrimiento en la sociedad, y que sigue siendo tratada como una enfermedad de segunda en la que parece que el paciente es el culpable. No hay recursos públicos serios y suficientes para tratar el alcoholismo y otras adicciones en España, y me temo que faltan muchos años para que los llegue a haber algún día.Y ánimo a nuestro amigo imaginario, y a todos los que se encuentran en su situación, porque el problema del alcohol tiene solución cuando se trata de una forma adecuada y todo ese sufrimiento que está padeciendo, y causando a los que le rodean, puede transformarse en alegría de vivir libre de adicciones.Bernardo Ruiz VictoriaPsicólogo Clínico
Blog del Programa Victoria, un innovador tratamiento del alcoholismo que te facilita las claves para aprender a vivir sin adicciones. Aquí se tratan los temas de actualidad sobre el alcohol y las drogas, además de las experiencias vividas por el psicólogo Bernardo Ruiz en sus más de 30 años de experiencia en una clínica de desintoxicación.
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lunes, 16 de noviembre de 2015
El día después
miércoles, 5 de agosto de 2015
Rompiendo moldes (I)
Una de las cosas que siempre me han sorprendido de los centros de desintoxicación y rehabilitación de pacientes alcohólicos, o adictos a otras substancias, es el hecho de que sean tratados como si fueran “presuntos delincuentes”.
Me explico.Al llegar al centro el paciente se suele ver privado de muchas cosas. Se le retira el dinero, el teléfono, a veces el reloj, etc. Se le revisa el equipaje para comprobar que no lleva bebidas alcohólicas de contrabando, o bien otras substancias “prohibidas”. Se le aplican multitud de limitaciones a la hora de recibir visitas, hacer o recibir llamadas telefónicas, y muchas otras cosas.Con todo esto, el paciente se siente en un entorno un tanto opresivo, en el que sus decisiones personales están muy limitadas por unas normas que pocas veces entiende. Y esta sensación es muy desagradable para algunos, lo cual les lleva a veces a tomar la decisión de abandonar el tratamiento, o bien de “hacer trampas” y buscar la forma de saltarse las reglas.En el Programa Victoria no actuamos así.
Nuestros pacientes se alojan en un hotel, son unos clientes como cualquier otro. No se sienten vigilados y constreñidos por normas impuestas.Participan en las sesiones de terapia porque para eso han venido, y no beben durante su estancia porque para seguir bebiendo no necesitaban venir, podían seguir haciéndolo en su casa. Esto se lo explicamos desde el minuto uno, y actuamos en consecuencia.Durante los diez días de su terapia conviven con otras personas que están en el mismo hotel por distintos motivos, se acostumbran a beber agua en sus comidas cuando en la mesa de al lado puede haber otras personas tomando vino, cerveza o lo que quieran, y son atendidos por camareros que actúan con ellos de un modo exactamente igual a lo que se encontrarán cuando vuelvan a la vida cotidiana después de su terapia.Esta parte del Programa Victoria es un entrenamiento práctico que facilita mucho la toma de conciencia de que es posible y es fácil disfrutar de la vida sin alcohol. Es lo que llamamos la “terapia informal”. Lejos de sesiones estructuradas, que también las hay, en un ambiente distendido y relajado como puede ser la comida o la cena, donde el terapeuta comparte mesa y conversación con los pacientes, éstos cambian profundamente de actitud y modifican su comportamiento de una forma sorprendentemente fácil.No es necesario tener un sistema de vigilancia y control del comportamiento de los pacientes para evitar que beban a escondidas o se droguen. Cuantas más normas y controles se pretendan poner más se induce a los pacientes a intentar saltárselas.Al tratarlos como adultos responsables tienen la sensación de que son ellos los que deciden cada uno de sus comportamientos, e interiorizan que tienen la capacidad de mantenerse sin beber en cualquier situación.Esta es una de las características del Programa Victoria que rompe moldes y que sorprende a los que conocen otros métodos “tradicionales” de tratamiento. Tenemos algunas otras, pero las comentaré en otra ocasión.Bernardo Ruiz VictoriaPsicólogo Clínico
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jueves, 23 de julio de 2015
El último vagón
Bernardo Ruiz VictoriaPsicólogo Clínicowww.programavictoria.comEl Último VagónEn esta ocasión, cedo mi espacio en el blog a uno de mis pacientes, que tuvo la amabilidad de escribir este testimonio tras su paso por el Programa Victoria para la primera edición de mi libro Objetivo: Libertad - Hoja de ruta para salir del laberinto del alcohol.Con mi agradecimiento hacia él y hacia tantos otros que me han enseñado tanto a lo largo de mi vida profesional, te dejo con sus palabras.Te envidio, afortunado lector de este libro.
Si yo hubiera alcanzado la fortuna de haberlo tenido en mismanos hace años, en las páginas de mi vida habría habido menos dolor.
Te supongo afectado por la misma enfermedad que yo -la adicción-y no sólo una persona curiosa que quiere saber por dónde anda la investigación en el campo de la drogodependencia.Si es así, este texto puede ser la llave que cambie tu existencia y que como a mi, te salve.
Las enfermedades no reparan en el currículo de quienes las padecen, de modo que la máxima autoridad en cardiología puede morir de un infarto. Yo mismo he tenido que estudiar muchas horas la psicología del comportamiento humano y las técnicas de modificación de la conducta, y para nada me han servido a la hora de hacer frente a mi propio alcoholismo.
Pero tal vez esos saberes fríos, junto a la experiencia de haber estado varias veces en clínicas supuestamente especializadas en la atención a los pacientes que sufren esta enfermedad, me permiten valorar en su justa medida el trascendental avance que supone la obrade Bernardo Ruiz y su equipo: el Programa Victoria.Por primera vez, gracias a él, he visto la luz en un túnel de tinieblas que supuse que no tenía salida.
Es muy poco lo que se sabe en el ámbito del cerebro humano, ese gran desconocido. Apenas un diez por ciento. Y sin duda esa falta de soporte científico es una de las razones por las que fracasan las terapias que se aplican para superar esa extraña enfermedad. Pero estoy en condiciones de afirmarte, lector amigo, que si has intentado curarte una y otra vez sin éxito, ahora tienes la gran oportunidad de salir del laberinto.
Mi experiencia personal al haber logrado maniatar la adicción, maniatar, no matar, ya que te acompañará hasta el último día de tu vida, no es ni única ni excepcional entre quienes hemos seguido su terapia.
El enfoque que el profesor Ruiz hace de la adicción es absolutamente original e innovador. Y en un alto porcentaje, sus soluciones pragmáticas han servido para romper las cadenas que oprimen nuestra libertad.
Te aconsejo con todo el calor de que soy capaz que no te limites a la lectura de las páginas de este libro. Que si quieres volver a ser dueño de tu destino, asistas a uno de sus cursos. Así podrás comprobar que puedes poner, como yo y como tantos otros, fin a tu condena.
Te escribo estas líneas como el hombre que lanza un aro salvavidas a quien ve que se está ahogando. Aprovecha esta ocasión. Tal vez sea el último vagón de un tren que se escapa sin retorno. No lo dudes, súbete a él con fe y piensa que si otros lo hemos logrado gracias a las teorías y técnicas del Programa Victoria, tú también puedes lograrlo.
Sin duda todavía te quedan años de vida. De ti depende que los vivas plena y libremente. Yo también he estado en muchas ocasiones a punto de tirar la toalla, desesperado, hasta que la suerte, o la Providencia, me llevó a conocer al autor de esta obra, hito en la investigación más rigurosa avalada por el éxito.
No te cuento “mi caso”. Por desafortunadas que hayan sido tus experiencias no creo que superen a las mías. Se que no estoy curado. El alcoholismo no desaparece jamás, pero sí que es posible eliminar todos sus síntomas, que es lo que en definitiva importa. Sumérgete en el agua clara de la lectura de “Objetivo: Libertad” y participa en alguno de sus seminarios. Un sol nuevo, radiante, alumbrará desde entonces tu camino. ¡Suerte, amigo! Y gracias, Bernardo, y no olvido a tu constante apoyo, María Eugenia, por haberme liberado.
IOX - Paciente del Programa Victoria en 2002.
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jueves, 18 de junio de 2015
Tengo un amigo que bebe y estoy preocupado por él
Esta mañana he tenido mi sesión semanal del grupo BNI Ideas en el que me reúno con un grupo de empresarios y profesionales para compartir experiencias, aprender unos de otros, apoyarnos en nuestro trabajo y recomendar nuestros servicios a las personas que los puedan necesitar.Uno de mis compañeros me ha planteado el caso de una persona que conoce y con la que se encuentra muchas mañanas. Lo ve con temblor en las manos, con olor a alcohol y con un aspecto físico deteriorado, y eso al comenzar el día. Está preocupado por él y no sabe cómo entrar en el tema para ayudarle.Hay miles de casos así. Personas que ya presentan síntomas evidentes de tener una adicción grave -ya que eso es lo que indican los temblores matutinos y el olor a alcohol, por ejemplo- y en cambio no resulta fácil ofrecerles ayuda, consejo y orientación porque tienden a rechazar toda aproximación con un interminable conjunto de excusas.Yo lo controlo, estoy pasando una mala racha, si las cosas me fueran mejor en la vida no tendría que beber, lo que yo necesito es un trabajo y lo dejo, etc.Los adictos son expertos “cum laude” en el arte de inventarse excusas y justificaciones para seguir con su adicción, en lugar de asumir la responsabilidad de su propia situación y dar los pasos necesarios para superarla. Sobre todo un paso fundamental: ponerse en tratamiento.¿Por qué cuesta tanto decidirse?Aquí entra de nuevo en funcionamiento el mecanismo del autoengaño. El paciente adicto tarda mucho en aceptar que tiene un problema que se le escapa de las manos. Cuando lo acepta, lo hace solo de forma intermitente, es decir, que al cabo de un rato, o de un par de días, vuelve a cambiar de opinión y a pensar que realmente no tiene ningún problema que no pueda dominar.Después viene la fase de soberbia. Yo no necesito ayuda. Solo me hace falta “fuerza de voluntad” y yo solo lo voy a conseguir. Y tal vez lo consiga unos días, con lo que se refuerza en su idea de que no es tan adicto como se había llegado a creer y, por lo tanto, puede volver a beber -eso si, con moderación- y vuelta a empezar.De la moderación se pasa de nuevo al descontrol sin solución de continuidad y otra vez está el sujeto temblando por las mañanas y buscando tomarse dos o tres copas que le calmen ese malestar, sin tener en cuenta que así solo está empeorando su adicción y preparando el temblor del día siguiente.Solo hay una solución: ponerse en tratamiento.Llevo ya más de treinta años tratando personas con problemas de adicción al alcohol y a otras drogas y estoy convencido de que es muy complicado salir de ese laberinto sin participar en una terapia como la que desarrollamos en el Programa Victoria.Hay que comprender las razones por la que uno bebe, hay que desactivar los mecanismos psicológicos del autoengaño y de la soberbia, hay que aprender a decir NO a la presión social que nos induce a todos a beber en ciertos momentos. Hay que aprender a manejar los estados emocionales que cada uno tiene asociados con su consumo, etc. Y todo eso solo se puede conseguir con garantías participando en un programa de terapia psicológica específico y bien estructurado.Confío en que mi compañero de BNI Ideas sea capaz de encontrar el momento y la forma de dirigirse a su amigo y mostrarle el camino de salida, que empieza por pedir ayuda y comenzar su terapia. Aquí me tiene a la espera.Bernardo Ruiz VictoriaPsicólogo Clinico
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lunes, 1 de junio de 2015
Tengo problemas con la cocaína, no con el alcohol
En las últimas semanas he tenido que atender a varios pacientes que me contaban más o menos la misma historia. Tengo problemas con la cocaína, pero no con el alcohol.No es que sean abstemios y consuman cocaína, no. Lo que sucede es que consideran que la cocaína se les ha ido de las manos, que las consecuencias de su consumo ya empiezan a ser insoportables, pero en cambio, tienen la percepción de que el alcohol lo pueden “controlar”.Cuando empezamos a hablar con más profundidad se pone en evidencia la fortísima asociación entre ambos consumos. De hecho, es muy extraño que una persona llegue a la cocaína sin haber pasado antes por unos cuantos tragos de alcohol. Y viceversa. Una vez que que se ha consumido cocaína, es muy frecuente recurrir al alcohol para intentar contrarrestar los efectos excitantes de aquélla con los efectos sedantes de éste.En cualquier caso, se empiece por donde se empiece, el uno llama a la otra, y viceversa.También es frecuente el caso de una persona que se propone dejar la cocaína y lo hace durante unos días o semanas. Entonces, en la confianza de que ya lo tiene “controlado”, se toma un par de copas creyendo que, al no ser el alcohol su problema, puede beber como cualquier persona “normal”.En tales situaciones, lo más habitual es que el efecto relajante y desinhibidor del alcohol haga decaer la determinación de abstenerse de la cocaína. Así el sujeto, al sentir el deseo de tomarla, que está asociado al alcohol, no tiene la suficiente capacidad de autocontrol como para resistir la tentación, y volvemos a empezar.Alcohol, cocaína, problemas, lamentaciones, propósitos de cambiar. Una vez más estamos en el punto de partida.La conducta adictiva, una vez establecida como tal en el cerebro de una persona, no está ligada exclusivamente a una substancia. Es más bien un patrón de comportamiento patológico que lleva a consumir una y otra vez con el fin de “sentirse mejor”, supuestamente, de ser más “capaz” de afrontar situaciones difíciles, estresantes o dolorosas. Y es muy común cambiar de substancia y orientar la adicción hacia otro lugar.Estoy seguro de que el alcohol es la principal puerta de entrada a otras adicciones. Ya sea por su integración en nuestra cultura y en la vida familiar y social, ya sea por su innegable poder de generar adicción, ya sea porque lo asociamos a la fiesta, a la diversión y al “alivio de las penas”, el caso es que prácticamente siempre está presente en todos los pacientes que atendemos en el Programa Victoria, y supongo que sucederá lo mismo en otros centros de tratamiento de adicciones.Dejar de beber alcohol es siempre una medida necesaria para superar la adicción, aunque la conciencia del paciente le haga creer que no tiene problemas con la bebida sino con otras substancias. Y nuestra responsabilidad como terapeutas es saber transmitir estos hechos de forma eficaz a nuestros pacientes para que de verdad aprendan a vivir sin adicciones.Bernardo Ruiz VictoriaPsicólogo Clínico
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miércoles, 29 de abril de 2015
¿Por qué los médicos no derivan pacientes con adicciones?
En el día de hoy, en lugar de tratar de dar una respuesta a preguntas que me
hacen a mi, o a inquietudes que percibo entre mis pacientes o conocidos, quiero
escribir sobre algo que me preocupa a mi, una pregunta que me llevo haciendo
muchos años y para la que aún no he encontrado una respuesta adecuada.
hacen a mi, o a inquietudes que percibo entre mis pacientes o conocidos, quiero
escribir sobre algo que me preocupa a mi, una pregunta que me llevo haciendo
muchos años y para la que aún no he encontrado una respuesta adecuada.
Se supone que en España hay más de dos millones de personas que abusan
del alcohol. De las cuales, muchas tendrán antes o después problemas de salud
derivados de ese consumo inadecuado y se pondrán en contacto con sus médicos,
ya sean de familia, de salud laboral, de urgencias, o especialistas diversos.
del alcohol. De las cuales, muchas tendrán antes o después problemas de salud
derivados de ese consumo inadecuado y se pondrán en contacto con sus médicos,
ya sean de familia, de salud laboral, de urgencias, o especialistas diversos.
Por lógica cabría pensar que los profesionales sanitarios se deben encontrar
en su práctica con muchos casos de abuso y dependencia del alcohol, y también
de otras adicciones, que no pueden tratar con sus propios conocimientos y que,
en buena lógica, deberían ser derivados a especialistas en la materia.
en su práctica con muchos casos de abuso y dependencia del alcohol, y también
de otras adicciones, que no pueden tratar con sus propios conocimientos y que,
en buena lógica, deberían ser derivados a especialistas en la materia.
Esto debería suceder sobre todo en especialidades como Digestivo,
Medicina Interna, Psiquiatría, Traumatología, etc.
Medicina Interna, Psiquiatría, Traumatología, etc.
Pero lo curioso es que el número de derivaciones que recibimos es mínima.
Yo llevo más de treinta años tratando adicciones y en contadas ocasiones recibo
pacientes cuyo médico ha sido el que les ha animado a pedir la ayuda del Programa
Victoria para tratar su dependencia. Curiosamente, cuando se dan estas derivaciones
suele ser más bien porque el paciente es familiar o amigo del doctor que lo remite.
Es decir, que no es tanto una derivación profesional sino personal.
pacientes cuyo médico ha sido el que les ha animado a pedir la ayuda del Programa
Victoria para tratar su dependencia. Curiosamente, cuando se dan estas derivaciones
suele ser más bien porque el paciente es familiar o amigo del doctor que lo remite.
Es decir, que no es tanto una derivación profesional sino personal.
Siempre me he preguntado por qué esto es así.
También me pregunto si sucede lo mismo con
otros colegas especializados en adicciones,
aunque me imagino que les pasará más o menos
lo mismo.
También me pregunto si sucede lo mismo con
otros colegas especializados en adicciones,
aunque me imagino que les pasará más o menos
lo mismo.
Puede ser que los pacientes adictos generan un
cierto rechazo a su alrededor, que hay un
malentendido pudor a la hora de plantear el
problema y que, al final, es más fácil dejarlo correr
o solventarlo con un consejo simple del tipo
“le conviene a usted moderar lo que bebe”.
cierto rechazo a su alrededor, que hay un
malentendido pudor a la hora de plantear el
problema y que, al final, es más fácil dejarlo correr
o solventarlo con un consejo simple del tipo
“le conviene a usted moderar lo que bebe”.
También puede haber un problema de falta de formación en algunos profesionales
que no saben cómo detectar y evaluar el caso y que desconocen que
existimos especialistas en el tratamiento de la adicción que podemos complementar
su trabajo como médico o psicólogo, en beneficio del paciente y de su entorno familiar,
laboral y social.
que no saben cómo detectar y evaluar el caso y que desconocen que
existimos especialistas en el tratamiento de la adicción que podemos complementar
su trabajo como médico o psicólogo, en beneficio del paciente y de su entorno familiar,
laboral y social.
Pero en definitiva no lo sé. Por eso me atrevo a lanzar esta reflexión en voz alta y
animo a mis lectores profesionales de la salud a que me ayuden a entender por qué
se dan tan pocas derivaciones de pacientes con problemas de alcohol o adicciones
y cómo podríamos ayudarlos a hacerlas con más eficacia y solvencia.
animo a mis lectores profesionales de la salud a que me ayuden a entender por qué
se dan tan pocas derivaciones de pacientes con problemas de alcohol o adicciones
y cómo podríamos ayudarlos a hacerlas con más eficacia y solvencia.
Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
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martes, 31 de marzo de 2015
Transformar el sufrimiento en alegría
Hoy que estamos en la Semana Santa me viene a la memoria el caso de un paciente que llamaremos Guillermo.Hace unos años apareció de repente en nuestra consulta, acompañado de un amigo suyo al que le había pedido ayuda, en un estado físico y psicológico que no pude sino calificar de “lamentable”. Ël siempre recuerda que fue esa una de las primeras cosas que le dije, y que le sirvieron para iniciar su proceso terapéutico.Guillermo llevaba varios días fuera de su casa, había dejado su trabajo - a pesar de ser el gerente de su propia empresa - había cortado todo contacto con su familia y con el mundo entero, y se había dedicado a beber y a automedicarse con todo tipo de ansiolíticos.Había perdido la noción del tiempo y no recordaba ni cuánto tiempo había pasado fuera de su casa, en una finca en el campo de su propiedad, ni prácticamente nada de lo que había hecho durante su “desaparición”.Nos pidió ayuda urgente y tuvo la enorme suerte de que el día que se puso en contacto con nosotros daba comienzo un Programa Victoria, y aunque no suelo admitir personas sin previamente pasar un período de preparación, acepté que entrara en el grupo porque vi un estado de necesidad que no podía demorar su tratamiento.
En los primeros días de los diez que dura la terapia, Guillermo vivió lo que él mismo llamó la “Semana de Pasión”. Poco a poco fue tomando conciencia de lo que había hecho, de la gravedad de su “abandono del mundo”. Empezó a asustarse por lo que se le podía venir encima - ¿qué hará mi mujer conmigo cuando salga de aquí? - ¿cómo voy a dar la cara en mi negocio?, etc.
Pero pasados unos días, el efecto terapéutico del Programa Victoria empezó a actuar y Guillermo empezó a sentirse mejor. Física y emocionalmente.La segunda parte del Programa él la llamó la “Semana de Gloria”. Es cuando empezó a recuperar la esperanza, la ilusión de vivir, la confianza en si mismo y el deseo de superar sus adicciones y sus miedos de una vez por todas.Cuando salíó del tratamiento y volvió a su casa se llevó la gran sorpresa de ser acogido con cariño por su esposa e hijos. A pesar de todo, el amor había sobrevivido. En su trabajo, a pesar de haber perdido importantes clientes y oportunidades, fue capaz de remontar la situación. En el fondo es una persona extremadamente inteligente y trabajadora, y cuando no bebe tiene un rendimiento fuera de lo normal.El tremendo sufrimiento que vivió Guillermo cuando estaba atrapado en la red de su adicción, y el que causó a su alrededor, terminó transformándose en una inmensa alegría para él mismo y para su familia. Cierto que es siempre quedan “facturas pendientes”, daños de difícil reparación que afectan al bienestar personal, pero que pueden ser también motivos positivos para continuar en abstinencia de alcohol y de otras drogas y seguir con una terapia de seguimiento para completar y consolidar los cambios.Años después, Guillermo ha seguido agradeciédome aquella oportunidad que le di al admitirle en el Programa Victoria. Y yo le agradezco a él que haya sido durante tantos años un ejemplo vivo de cómo se puede transformar el sufrimiento en alegría.Bernardo Ruiz VictoriaPsicólogo Clínico
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miércoles, 25 de marzo de 2015
Gestión del estrés
El estrés está relacionado con un momento de tensión física o emocional que puede surgir como consecuencia de un pensamiento o una situación que nos genera frustración, ira o nervios. En pequeños episodios el estrés incluso puede ser bueno y positivo, ya que nos puede ayudar a evitar una situación de peligro o a cumplir con los objetivos marcados y superarlos con éxito.
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Sin embargo, cuando el estrés dura mucho y se descontrola puede dañar nuestra salud e, incluso, llegar a convertirse en un verdadero problema. Por este motivo, el psicólogo clínico y director del Programa Victoria, Bernardo Ruiz, está organizando talleres para aprender a gestionar esos momentos de estrés y algunas claves para combatirlos, ¿te interesa?
A continuación te mostramos todos los detalles:
Objetivos
- Aprender qué es el estrés y por qué se produce.
- Aprender técnicas efectivas de gestión del estrés.
- Practicar técnicas de relajación, visualización y pensamiento positivo.
- Liberar la ansiedad acumulada y empezar a sentirse mejor ya.
Metodología
- Ocho horas de trabajo teórico y práctico .
- Grupo reducido de asistentes (máximo 20 personas).
- Opción A: Cuatro sesiones de dos horas a realizar en una o dos semanas.
- Opción B: Dos sesiones de cuatro horas en dos semanas sucesivas.
Precio
- 100 Euros por asistente.
- Gastos de desplazamiento aparte, variables según el lugar donde se celebre.
Si necesitas más información para ti o para facilitarsela a algún amigo o conocido, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través del correo electrónico info@programavictoria.com o de nuestras redes sociales. ¡Estaremos encantados de atenderte!
En relación a este tema del estrés, queremos hablar de otro asunto muy importante: la importancia de decir que no (asertividad). En este artículo escrito en el blog de mi compañero de BNI Ideas, Nathan Manzaneque, dedico unas cuantas palabras a hablar por qué a todos nos resulta más fácil decir SI que decir NO cuando alguien nos propone algo.
¡Esperamos que os guste!
Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
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jueves, 26 de febrero de 2015
Adicciones curiosas
En las últimas semanas me estoy encontrando con muchas personas que me hacen preguntas sobre adicciones a cosas peculiares como, por ejemplo, a los teléfonos móviles, a las redes sociales, a los juegos de ordenador...
De hecho me han pedido varias entrevistas en medios de comunicación o ayuda para artículos periodísticos sobre estos temas, tal y como se puede ver en la imagen que adjunto a continuación.
![]() |
| Artículo publicado el 26 de febrero de 2015 en el Diario Sur, donde el psicólogo y director del Programa Victoria, Bernardo Ruiz, analiza las adicciones a las nuevas tecnologías. |
Creo que desde el punto de vista psicológico, esto es, desde la forma de pensar, sentir y actuar de la persona adicta, es muy similar el comportamiento de la persona que consume alcohol o drogas, de la que vive obsesionada por estar en contacto con las redes sociales, o enganchada a un juego en su móvil o tablet.
La persona adicta encuentra una satisfacción inmediata en la práctica de esa conducta, y esa sensación placentera a corto plazo es la principal responsable de que ese hábito se vaya fortaleciendo cada vez más y pueda llegar a ser tan potente que, en cierto modo, se apodere del control de la vida del propio sujeto.
Cuando intervienen substancias químicas - alcohol, drogas, fármacos, etc. - los propios efectos que éstas producen en el cerebro potencian aún más los circuitos neuronales responsables de activar al máximo estas sensaciones de placer inmediato, al tiempo que anulan las partes del cerebro más evolucionadas que controlan la visión a largo plazo de las cosas.
En el caso de las adicciones sin substancia, el proceso es muy similar, con la única diferencia de que no existe ese potenciador químico, pero el mecanismo conductual del reforzamiento inmediato si que existe, y en ocasiones puede ser tremendamente poderoso.
Por todo esto, a la hora de querer superar cualquier clase de adicción o dependencia, es necesario que el paciente haga una terapia que le ayude a entender, con la parte más racional de su cerebro, las trampas de la adicción. Es la única manera de retomar el control de su propio comportamiento y liberarse de la dependencia que se ha ido generando poco a poco.
En definitiva, la terapia para superar la adicción tiene mucho que ver con un proceso de aprendizaje. No solo de tipo intelectual, sino sobre todo de tipo emocional, para poder salir del laberinto de mentiras que genera la conducta adictiva y, como siempre digo, aprender a vivir libre de adicciones.
Bernardo Ruiz Victoria
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