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lunes, 14 de septiembre de 2015

Alcohol y adicciones en el trabajo

El abuso del alcohol y de otras drogas, como la cocaína o los derivados del cannabis, es un tipo de conducta que acaba generado problemas de salud, familiares, sociales, pero también laborales.

La persona que depende del alcohol, de la cocaína, o de cualquier otra droga legal o ilegal,  no puede tener el rendimiento en su trabajo que tendría si estuviera en perfecto estado de salud física y mental.

Cuanto mayor es el nivel profesional, o la responsabilidad del cargo ostentado dentro de la empresa más graves son las posibles consecuencias de esa falta de equilibrio personal.  Por ejemplo, la persona adicta tiene que dedicar parte de su tiempo y energía a recuperarse del abuso del día anterior, le cuesta concentrarse en su tarea debido a los remordimientos que tiene, o bien está pensando en la forma de consumir durante su jornada laboral sin que se note demasiado, etc.

Todo eso supone un enorme desgaste personal que repercute muy negativamente en el rendimiento laboral.

En ciertos puestos de trabajo existe también un elevado riesgo de accidentes debidos al consumo de alcohol o drogas, bien porque el sujeto se encuentra bajo los efectos directos de la substancia, bien porque está pasando por un síndrome de abstinencia por haber estado consumiendo anteriormente fuera de su horario laboral. Podemos hablar de personas que conducen vehículos, manejan maquinaria, realizan tareas al aire libre, utilizan herramientas potencialmente peligrosas, etc.

Desde el punto de vista de la empresa algunos piensan que es algo que solo concierne a la persona afectada, salvo que repercuta en su trabajo. Es decir, si las cosas se ponen muy feas se le despide y punto. Pero no es tan sencillo.

En realidad se dan muy pocos despidos por estos motivos, y muchos menos aún en casos de directivos o altos cargos. Además, el despido es caro y obliga a encontrar un reemplazo a un trabajador que suele ser valioso, o al menos lo era cuando su capacidad estaba a pleno rendimiento.

Las empresas inteligentes ponen en marcha soluciones profesionales para ayudar a estas personas a recuperarse de su problema. Al mismo tiempo se ayudan a si mismas porque es mucho mejor recuperar a un elemento valioso que perderlo y tener que sustituirlo por otro que carece de la formación y experiencia del que padece el problema de adicción.

La Prevención y el Tratamiento de las personas en riesgo de adicción es una inversión enormemente rentable para las empresas que ponen en práctica programas estructurados de trabajo en estas áreas.

Desde 1984 muchas empresas han confiado en la profesionalidad y experiencia del equipo humano del Programa Victoria y han comprobado los resultados positivos que podemos ofrecerles.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

jueves, 18 de junio de 2015

Tengo un amigo que bebe y estoy preocupado por él

Esta mañana he tenido mi sesión semanal del grupo BNI Ideas en el que me reúno con un grupo de empresarios y profesionales para compartir experiencias, aprender unos de otros, apoyarnos en nuestro trabajo y recomendar nuestros servicios a las personas que los puedan necesitar.

Uno de mis compañeros me ha planteado el caso de una persona que conoce y con la que se encuentra muchas mañanas. Lo ve con temblor en las manos, con olor a alcohol y con un aspecto físico deteriorado, y eso al comenzar el día. Está preocupado por él y no sabe cómo entrar en el tema para ayudarle.

Hay miles de casos así. Personas que ya presentan síntomas evidentes de tener una adicción grave -ya que eso es lo que indican los temblores matutinos y el olor a alcohol, por ejemplo- y en cambio no resulta fácil ofrecerles ayuda, consejo y orientación porque tienden a rechazar toda aproximación con un interminable conjunto de excusas.

Yo lo controlo, estoy pasando una mala racha, si las cosas me fueran mejor en la vida no tendría que beber, lo que yo necesito es un trabajo y lo dejo, etc.

Los adictos son expertos “cum laude” en el arte de inventarse excusas y justificaciones para seguir con su adicción, en lugar de asumir la responsabilidad de su propia situación y dar los pasos necesarios para superarla. Sobre todo un paso fundamental: ponerse en tratamiento.

¿Por qué cuesta tanto decidirse?

Aquí entra de nuevo en funcionamiento el mecanismo del autoengaño. El paciente adicto tarda mucho en aceptar que tiene un problema que se le escapa de las manos. Cuando lo acepta, lo hace solo de forma intermitente, es decir, que al cabo de un rato, o de un par de días, vuelve a cambiar de opinión y a pensar que realmente no tiene ningún problema que no pueda dominar.

Después viene la fase de soberbia. Yo no necesito ayuda. Solo me hace falta “fuerza de voluntad” y yo solo lo voy a conseguir. Y tal vez lo consiga unos días, con lo que se refuerza en su idea de que no es tan adicto como se había llegado a creer y, por lo tanto, puede volver a beber -eso si, con moderación- y vuelta a empezar.

De la moderación se pasa de nuevo al descontrol sin solución de continuidad y otra vez está el sujeto temblando por las mañanas y buscando tomarse dos o tres copas que le calmen ese malestar, sin tener en cuenta que así solo está empeorando su adicción y preparando el temblor del día siguiente.

Solo hay una solución: ponerse en tratamiento.

Llevo ya más de treinta años tratando personas con problemas de adicción al alcohol y a otras drogas y estoy convencido de que es muy complicado salir de ese laberinto sin participar en una terapia como la que desarrollamos en el Programa Victoria.

Hay que comprender las razones por la que uno bebe, hay que desactivar los mecanismos psicológicos del autoengaño y de la soberbia, hay que aprender a decir NO a la presión social que nos induce a todos a beber en ciertos momentos. Hay que aprender a manejar los estados emocionales que cada uno tiene asociados con su consumo, etc. Y todo eso solo se puede conseguir con garantías participando en un programa de terapia psicológica específico y bien estructurado.

Confío en que mi compañero de BNI Ideas sea capaz de encontrar el momento y la forma de dirigirse a su amigo y mostrarle el camino de salida, que empieza por pedir ayuda y comenzar su terapia. Aquí me tiene a la espera.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clinico

viernes, 8 de mayo de 2015

Nuevo curso de Mind Wellness

¿Quieres activar el potencial de tu mente? Entonces nuestro nuevo curso de Mind Wellness está indicado para ti.

Los más de 30 años de experiencia en Psicología Clínica del director del Programa Victoria, Bernardo Ruiz, se ponen al servicio de todos aquellos que quieran sacar el mayor partido posible a su mente y lograr el estado de bienestar ideal.

Funcionamiento

El curso de Mind Wellness tiene una duración de ocho horas, que se puede realizar en dos sesiones de cuatro horas o en cuatro sesiones de dos horas. Aunque podemos organizarlo a las necesidades que puedas tener e, incluso, adaptarlo a las empresas que quieran mejorar su productividad y la cohesión de los equipos humanos.

Las próximas fechas, para las que ya quedan pocas plazas son: 18 y 21 de mayo y 1 y 8 de junio en la Clínica del Río de San Pedro Alcántara, ¿te interesa?

Si quieres conocer un poco más en profundidad los detalles de este curso de bienestar mental, visita la página web:



programa victoria bernardo ruiz
















Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

miércoles, 8 de abril de 2015

Qué decir a un paciente que demanda Antabús

Ayer estaba charlando con mi amigo Salvador, médico de familia, y me comentaba un caso que se le da con cierta frecuencia. Un paciente se le presenta y le pide que le recete Antabús o Colme porque quiere dejar de beber.

Cuando una persona plantea esa demanda está asumiendo de una forma expresa que reconoce tener un problema con el alcohol y que necesita ayuda, porque no se siente capaz de mantenerse sin beber por sus propios medios.

En estos casos, el médico tiene una oportunidad de oro para encaminar a este paciente de una manera correcta hacia un tratamiento especializado, ayudándole a entender que su problema no se va a solucionar simplemente tomando un fármaco que le va a inducir un cierto “miedo” a beber, por las consecuencias graves que puede tener el consumo de alcohol cuando se ha tomado una de tales medicinas.

Estamos acostumbrados a buscar soluciones rápidas, simples y en cierto modo “mágicas”, y para muchas personas el Antabús o el Colme entran en estas categorías.

Si bien es cierto que un fármaco como éstos puede ser una pequeña ayuda para lograr una abstinencia por un tiempo limitado, hay que ser consciente de que todo paciente adicto necesita una terapia psicológica específica para entender por qué su conducta de beber ha pasado de ser algo voluntario y moderado a ser algo excesivo, descontrolado y, en cierto modo, involuntario, ya que el propio paciente se avergüenza muchas veces de lo que ha hecho cuando se le ha ido la mano bebiendo.

El momento más crítico para ayudar a una persona adicta a superar su dependencia es precisamente aquél en que reconoce su necesidad de recibir ayuda. Este momento suele ser breve y transitorio, y si no lo aprovechamos puede que tarde meses en volver a aparecer la ocasión de que esta persona acepte iniciar un proceso terapéutico en serio.

Por lo tanto, a mi amigo Salvador, y a todos los médicos que un día se encuentren con un paciente que le pida “una medicina para no poder beber alcohol” les recuerdo que tienen en sus manos una ocasión de oro y una responsabilidad grande. Pueden ayudar a esa persona a replantearse su demanda de ayuda y derivarlo hacia un especialista en la materia  - modestamente pienso que el Programa Victoria es una excelente opción en estos casos - o pueden entrar en el juego engañoso del paciente y prescribirle sin más el fármaco que, antes o después será abandonado y el paciente volverá a las andadas.

Es lo que hizo mi amigo hace unos días con uno de sus pacientes que hoy está felizmente encaminado en su tratamiento. Gracias.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

martes, 31 de marzo de 2015

Transformar el sufrimiento en alegría


Hoy que estamos en la Semana Santa me viene a la memoria el caso de un paciente que llamaremos Guillermo.

Hace unos años apareció de repente en nuestra consulta, acompañado de un amigo suyo al que le había pedido ayuda, en un estado físico y psicológico que no pude sino calificar de “lamentable”. Ël siempre recuerda que fue esa una de las primeras cosas que le dije, y que le sirvieron para iniciar su proceso terapéutico.

Guillermo llevaba varios días fuera de su casa, había dejado su trabajo - a pesar de ser el gerente de su propia empresa - había cortado todo contacto con su familia y con el mundo entero, y se había dedicado a beber y a automedicarse con todo tipo de ansiolíticos.

Había perdido la noción del tiempo y no recordaba ni cuánto tiempo había pasado fuera de su casa, en una finca en el campo de su propiedad, ni prácticamente nada de lo que había hecho durante su “desaparición”.

Nos pidió ayuda urgente y tuvo la enorme suerte de que el día que se puso en contacto con nosotros daba comienzo un Programa Victoria, y aunque no suelo admitir personas sin previamente pasar un período de preparación, acepté que entrara en el grupo porque vi un estado de necesidad que no podía demorar su tratamiento.
 En los primeros días de los diez que dura la terapia, Guillermo vivió lo que él mismo llamó la “Semana de Pasión”. Poco a poco fue tomando conciencia de lo que había hecho, de la gravedad de su “abandono del mundo”. Empezó a asustarse por lo que se le podía venir encima - ¿qué hará mi mujer conmigo cuando salga de aquí? - ¿cómo voy a dar la cara en mi negocio?, etc.
Pero pasados unos días, el efecto terapéutico del Programa Victoria empezó a actuar y Guillermo empezó a sentirse mejor. Física y emocionalmente.

La segunda parte del Programa él la llamó la “Semana de Gloria”. Es cuando empezó a recuperar la esperanza, la ilusión de vivir, la confianza en si mismo y el deseo de superar sus adicciones y sus miedos de una vez por todas.

Cuando salíó del tratamiento y volvió a su casa se llevó la gran sorpresa de ser acogido con cariño por su esposa e hijos. A pesar de todo, el amor había sobrevivido. En su trabajo, a pesar de haber perdido importantes clientes y oportunidades, fue capaz de remontar la situación. En el fondo es una persona extremadamente inteligente y trabajadora, y cuando no bebe tiene un rendimiento fuera de lo normal.

El tremendo sufrimiento que vivió Guillermo cuando estaba atrapado en la red de su adicción, y el que causó a su alrededor, terminó transformándose en una inmensa alegría para él mismo y para su familia. Cierto que es siempre quedan “facturas pendientes”, daños de difícil reparación que afectan al bienestar personal, pero que pueden ser también motivos positivos para continuar en abstinencia de alcohol y de otras drogas y seguir con una terapia de seguimiento para completar y consolidar los cambios.

Años después, Guillermo ha seguido agradeciédome aquella oportunidad que le di al admitirle en el Programa Victoria. Y yo le agradezco a él que haya sido durante tantos años un ejemplo vivo de cómo se puede transformar el sufrimiento en alegría.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico


jueves, 26 de febrero de 2015

Adicciones curiosas

En las últimas semanas me estoy encontrando con muchas personas que me hacen preguntas sobre adicciones a cosas peculiares como, por ejemplo, a los teléfonos móviles, a las redes sociales, a los juegos de ordenador...

De hecho me han pedido varias entrevistas en medios de comunicación o ayuda para artículos periodísticos sobre estos temas, tal y como se puede ver en la imagen que adjunto a continuación.


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Artículo publicado el 26 de febrero de 2015 en el Diario Sur, donde el psicólogo y director del
Programa Victoria, Bernardo Ruiz, analiza las adicciones a las nuevas tecnologías.
Creo que desde el punto de vista psicológico, esto es, desde la forma de pensar, sentir y actuar de la persona adicta, es muy similar el comportamiento de la persona que consume alcohol o drogas, de la que vive obsesionada por estar en contacto con las redes sociales, o enganchada a un juego en su móvil o tablet.

La persona adicta encuentra una satisfacción inmediata en la práctica de esa conducta, y esa sensación placentera a corto plazo es la principal responsable de que ese hábito se vaya fortaleciendo cada vez más y pueda llegar a ser tan potente que, en cierto modo, se apodere del control de la vida del propio sujeto.

Cuando intervienen substancias químicas - alcohol, drogas, fármacos, etc. - los propios efectos que éstas producen en el cerebro potencian aún más los circuitos neuronales responsables de activar al máximo estas sensaciones de placer inmediato, al tiempo que anulan las partes del cerebro más evolucionadas que controlan la visión a largo plazo de las cosas.

En el caso de las adicciones sin substancia, el proceso es muy similar, con la única diferencia de que no existe ese potenciador químico, pero el mecanismo conductual del reforzamiento inmediato si que existe, y en ocasiones puede ser tremendamente poderoso.

Por todo esto, a la hora de querer superar cualquier clase de adicción o dependencia, es necesario que el paciente haga una terapia que le ayude a entender, con la parte más racional de su cerebro, las trampas de la adicción. Es la única manera de retomar el control de su propio comportamiento y liberarse de la dependencia que se ha ido generando poco a poco.

En definitiva, la terapia para superar la adicción tiene mucho que ver con un proceso de aprendizaje. No solo de tipo intelectual, sino sobre todo de tipo emocional, para poder salir del laberinto de mentiras que genera la conducta adictiva y, como siempre digo, aprender a vivir libre de adicciones.



Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico


lunes, 15 de diciembre de 2014

Los post más leídos del año 2014

El año 2014 está llegando a su fin. El frío y las iluminación navideña así nos lo recuerdan cada día que salimos a la calle y el equipo del Programa Victoria no quería dejar de hacer un pequeño recordatorio de los post que más éxito han tenido a lo largo del año.


Han sido 27 entradas en este blog, que poco a poco se va acercando a las 10.000 visitas (¡¡muchísimas gracias!!), y los más destacados han sido:

- En tercera posición se encuentra la entrada que publicamos el día 6 de junio y que lleva por título "Hipnosis clínica para dejar de fumar". En este post dábamos a conocer uno de los tratamientos que ofrece el psicólogo y director del Programa Victoria, Bernardo Ruiz, y que permite al paciente aprender a vivir sin fumar y a liberarse de este hábito adictivo.

- En segundo lugar encontramos aquel post del 16 de enero de 2014 titulado "Las trampas de la mente adictiva". En este caso, contamos la historia de Javier, un paciente que ha dejado de consumir cocaína pero que no ve problema alguno en consumir de vez en cuando otro tipo de drogas "recreativas", como el las llama, como pueden ser la ketamina o drogas sintéticas.

- Y, en primer lugar, la entrada que mayor lecturas ha tenido este año es la de "Objetivo Libertad: Hoja de ruta para salir del laberinto del alcohol", publicada el 30 de junio. En esta entrada recogemos la opinión de uno de algunos de los usuarios de nuestro tratamiento médico y psicológico para superar el alcoholismo, unas opiniones que forman parte del un libro que da a conocer los entresijos de los 10 días de tratamiento y las impresiones personales de los asistentes a uno de esos grupos.


Esperamos seguir contando con vosotros el próximo 2015 y que nos sigáis haciendo crecer poco a poco. Nosotros seguiremos ofreciendo contenido relacionado con las adicciones, el tratamiento de las mismas y trataremos de resolver aquellas dudas que os puedan surgir a la hora de hablar con familiares y amigos que tengan problemas de este tipo.


Bernardo Ruiz Victoria

martes, 4 de noviembre de 2014

Mi pareja bebe mucho, ¿qué hago?

La adicción al alcohol es una enfermedad que no solo afecta directamente a la persona que bebe, sino también a su entorno más cercano, la familia, las amistades, el entorno laboral, etc.

Los familiares más directos, parejas, hermanos, padres, hijos... no solo sufren las consecuencias del comportamiento desordenado, a veces caótico, y siempre problemático de la persona adicta, sino que muchas veces se sienten en cierto modo “responsables” o hasta “culpables” de la conducta adictiva del otro.

Ya he explicado en otras ocasiones que uno de los pilares que sostiene la enfermedad adictiva es la mentira. Y una de las maneras que tiene de expresarse es precisamente cuando el propio adicto intenta traspasar la responsabilidad de su conducta hacia sus familiares o allegados.

Y en no pocas ocasiones éstos caen en la trampa y llegan a pensar que son ellos los que tienen que cambiar, que si fueran de otra manera su marido, esposa, hijo, padre, o lo que sea, no seguiría bebiendo de esa manera tan negativa.

Es un error muy común creer que uno puede curar la adicción de otro. O que uno es el culpable de lo que otro hace.

Cada persona es responsable de su propio comportamiento, y si el adicto no es capaz de controlar su consumo, y continúa bebiendo a pesar de las evidentes muestras de que le causa problemas de todo tipo, el él, o ella, quién tiene que tomar medidas. Sobre todo, pedir ayuda, ponerse en tratamiento con un profesional especializado, y superar su adicción.

Ahí topamos con otro de los pilares que sustentan la enfermedad adictiva. La soberbia. “Yo no necesito ayuda de nadie”, “cuando quiera lo dejo”, si tu me tratases mejor yo no bebería” y toda clase de pensamientos similares que retrasan el paso definitivo que puede llevar a la solución. Pedir ayuda terapéutica.

Aquí es donde los familiares pueden hacer algo práctico. Poner las cartas sobre la mesa, dejar de encubrir al adicto, dejar de intentar minimizar las consecuencias negativas de su adicción, y finalmente proponerle una soluciónterapéutica. El, o ella, es quién tiene que tomar la decisión final y ponerse en manos de un profesional, pero muchas veces la presión positiva de la familia,o de otros allegados, puede significar el pequeño empujón que el adicto necesita para cambiar de rumbo e iniciar su recuperación.

También los familiares pueden buscar ayuda ellos mismos para hacer todo esto y seguir las indicaciones de un profesional puede ser muy eficaz para acelerar el cambio.

Si es tú caso y tienes un amigo o familiar con problemas de adicción al alcohol o a otras drogas, podemos ayudarle. Nuestro tratamiento médico y psicológico conocido como el Programa Victoria le permitirá superar esa dependencia y volver a vivir sin alcohol, porque hay personas por las que merece la pena seguir luchando.

Así, recordamos que el próximo lunes día 10 de noviembre iniciamos un nuevo curso para dejar de beber alcohol. Si quieres más información, puedes ponerte en contacto con nosotros a través de nuestra página web o de los perfiles en las redes sociales. Además, puedes leer estas entradas del blog: Nuevo curso para superar el alcoholismo y Por qué el Programa Victoria dura solo 10 días.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico


viernes, 31 de octubre de 2014

Nuevo curso para superar el alcoholismo

¡Hola a todos!

Con este post queremos anunciaros que el próximo lunes día 10 de noviembre iniciaremos un nuevo curso para dejar de beber alcohol en Marbella y todavía nos quedan algunas plazas libres. 

Para quienes aún no lo sepan, el Programa Victoria, que así es como se llama nuestro tratamiento, es un curso médico y psicológico que se realiza durante diez días en un hotel cercano a Marbella con un máximo de ocho participantes por edición. Para desarrollarlo, contamos con un equipo de profesionales médicos, psicólogos y terapeutas especializados que, gracias a sus más de 30 años de estudio y experiencia, han desarrollado un método terapéutico único y original que aporta soluciones al problema de la adicción al alcohol u otras drogas.

Durante los días que dura el tratamiento, los alumnos residen en un hotel especialmente elegido para promocionar un entorno agradable de paz y tranquilidad para lograr la máxima concentración, garantizando al mismo tiempo la confidencialidad y la discreción.

Si tienes un amigo o familiar con problemas de adicción al alcohol u otras drogas, podemos ayudarle a superarlos gracias a nuestro tratamiento. Ponte en contacto con nosotros a través de nuestros perfiles en las redes sociales o través de nuestra página web: www.programavictoria.com.

¡Estaremos encantados de ayudarte!

Y es que, recuerda, siempre hay cosas por las que merece la pena seguir luchando y aprender a vivir sin alcohol.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

miércoles, 22 de octubre de 2014

Yo no soy un alcohólico porque hay muchos días que no bebo

Muchas personas creen que solo hay problemas de alcoholismo cuando la persona bebe a diario, de una forma excesiva y sin capacidad de parar.

No cabe duda de que esa es una forma evidente de adicción, y que hay pacientes que desarrollan su problema de esa manera, pero también es cierto que cada vez hay más casos de personas que pasan temporadas sin consumir alcohol, o que incluso pueden tener días de consumo moderado, pero que periódicamente tienen episodios de descontrol que pueden llegar a tener graves consecuencias para propios y extraños.

La dependencia del alcohol, o de otras drogas, no significa que uno tenga que estar siempre consumiéndolas, sino sobre todo que uno va perdiendo la capacidad de autocotrolar su conducta una vez que ha empezado a consumir.

Es como si el alcohol, o la droga que sea, alterase el funcionamiento normal del cerebro del sujeto y le convirtiera en otra persona, capaz de hacer cosas totalmente ajenas a sus valores y hábitos normales en estado de sobriedad.

Y es que es eso exactamente lo que sucede. En el cerebro del adicto al alcohol se produce una especie de “golpe de estado” cuando empieza a beber que hace que la parte más primitiva e irracional de su mente tome el control y anule la mente lógica y racional que normalmente gobierna nuestras vidas.

Asi se empieza por perder las inhibiciones, y uno llega a creerse que es más sociable o más abierto con los demás, y puede terminar perdiendo los papeles en todos los sentidos, por ejemplo, llegando a su casa más tarde de lo habitual, o simplemente no llegando en toda la noche, descuidando su trabajo, cometiendo imprudencias al conducir, o al frecuentar ambientes ajenos a su vida social habitual, etc. etc.

Si una persona, cada vez que bebe, tiene un serio riesgo de terminar perdiendo los papeles y lamentando lo que ha llegado a hacer, es porque está desarrollando una fuerte dependencia del alcohol, probablemente ligada a una carencia en su capacidad de manejar correctamente los problemas de la vida cotidiana.

Por eso, cuando esto sucede, conviene buscar ayuda terpéutica cuanto antes. Para que los daños sean los menores posibles.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínco

miércoles, 8 de octubre de 2014

La importancia de hablar claro

Ayer tuve una sesión de seguimiento con Antonio, un paciente nuestro que hizo el Programa Victoria ya hace unos años y se ha mantenido muy bien hasta ahora.

En cambio, ayer me contó un episodio en el que ha tenido una breve recaída debido principalmente a que no había sido lo suficientemente claro a la hora de expresar su actitud de mantenerse sin beber ante todo el mundo.

El caso es que se encontró con unos antiguos amigos que hacía mucho tiempo que no veía y a los que nunca les había dicho con claridad y contundencia que había dejado de beber. Antonio pensó, erróneamente, que el hecho de alejarse de ellos y dejar de verlos sería suficiente para evitarse problemas, pero no tuvo la valentía de afrontar el hecho de decírselo claramente a la cara, porque precisamente ese es uno de sus puntos débiles que le cuesta superar.

Como consecuencia de ello terminó bebiendo, y sintiéndose después muy culpable por ello y muy mal consigo mismo.

En otras ocasiones he visto cosas parecidas. Pacientes que cometen el error de no decir claramente que han dejado de beber, o simplemente que no beben alcohol,  en cualquier ocasión y ante cualquier persona.

Dar ese mensaje es muy importante para prevenir las recaídas, no solo por el hecho de informar a los demás de nuestra decisión, sino sobre todo porque al decirlo en voz alta nos reforzamos a nosotros mismo en nuestra actitud.

La persona más importante a la que le tienes que decir una y otra vez que no bebes, y que así es como te encuentras mejor es a ti mismo, y el hecho de decírselo a otras personas es sobre todo una manera de recordártelo a ti, y fortalecer así tu actitud y tu conducta haciéndote más fácil el mantenerte sin beber.

Recordemos siempre la importancia de hablar claro, decir la verdad, y sentirnos sanamente orgullosos de nuestro cambio. Estoy mejor sin beber alcohol ¿no es verdad?


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

miércoles, 1 de octubre de 2014

Siempre hay una buena excusa para seguir bebiendo

Hoy viene a una sesión de seguimiento Juan, un paciente que hizo el Programa Victoria hace algo más de un año y que está cada día mejor. A pesar de que tuvo una breve recaída en diciembre pasado, volvió a la abstinencia de inmediato, pidió ayuda, retomó su seguimiento y puso en práctica todo lo aprendido durante la terapia, con lo que a día de hoy está muy bien y su vida ha cambiado.

Cómo el mismo dice, “me va mejor la vida sin alcohol”.

Me cuenta que ha cortado con todas las personas “tóxicas” que había en su vida. Todos aquellos que habían sido compañeros de bebida y también otras personas que le generaban situaciones de tensión emocional. Ahora practica yoga, trabaja de nuevo con eficacia en su negocio, se ocupa debidamente de sus hijos y se siente mejor.

Hace unos días pasó un rato con un amigo suyo el cual se tomó seis cubatas mientras Juan se tomaba dos tazas de te. El amigo le comentaba – te veo muy bien, Juan – pero se justificaba a si mismo diciendo que tiene que seguir bebiendo porque es la forma de tener relaciones con sus clientes.

Juan se reía al contármelo, al darse cuenta de que es una excusa barata que él mismo se había estado aplicando muchas veces. Durante años. Bebo porque es parte de mi vida social y profesional – se decía a si mismo.

La realidad es que desde que no bebe tiene más clientes que antes, atiende mejor su trabajo, ha racionalizado sus gastos y puesto orden a su economía personal y profesional, y no echa de menos el alcohol para nada.

Claro que para llegar a ese convencimiento y esa naturalidad ha necesitado la terapia del Programa Victoria, que es lo que le ha permitido liberarse de su adicción y aprender a vivir sin alcohol. Día tras día, eso si, que el enemigo no descansa. Pero con determinación y constancia, siguiendo las indicaciones terapéuticas y manteniendo fresco en su memoria el recuerdo de su experiencia en la terapia, cada día está mejor.

Juan lamenta que haya tantas personas que siguen bebiendo, y dándose excusas para beber, cuando podrían seguir su mismo camino, entrar en el Programa Victoria y vivir mejor libres de adicciones.

Yo, por mi parte, me lleno de alegría y de satisfacción profesional al ver a personas como Juan que aprenden a vivir sin alcohol.





Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico