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lunes, 22 de diciembre de 2014

Feliz Navidad y próspero 2015

Un año más llegamos al momento en que todos reflexionamos sobre cómo nos ha ido el año y dedicamos algo más de tiempo a cultivar la vida familiar.

Para muchas personas el año 2014 ha sido el año de su gran decisión. El año en que han dado un giro a su vida y han dejado atrás su adicción al alcohol o a otras substancias. Para todas ellas mi más sincera felicitación y mi más sincero deseo de que el niño Dios que viene en Navidad sea una fuente de paz interior y de inspiración para mantener una vida sana, equilibrada y libre de adicciones.

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Para otras personas 2014 ha sido un año más de sufrimiento a causa de la adicción. Tal vez por un familiar cercano que no termina de dar el paso de ponerse en tratamiento y afrontar de una manera positiva y eficaz su dependencia. Tal vez por ellas mismas, porque siguen luchando por salir del laberinto de la adicción y siguen creyendo que “esto lo puedo controlar” o que “yo mismo sabré y podré dejarlo por mi cuenta”.

También para ellas espero que la conmemoración del nacimiento del niño Jesús en Belén sea también el nacimiento en su corazón de un sincero deseo de curarse, de superar su adicción y de transformar ese sufrimiento que están padeciendo, y haciendo padecer a sus seres queridos, en la alegría inmensa de sentirse libre de adicciones.

En nombre propio y en el de todos los que trabajamos para que el Programa Victoria siga siendo un referente terapéutico para todas las personas que necesiten y quieran aprender a vivir sin alcohol y sin adicciones, aquí van mis mejores deseos de salud, bienestar interior, paz y serenidad, con la libertad recuperada del que ha dejado atrás para siempre las trampas de la adicción.


¡¡Feliz Navidad y próspero año 2015!!


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

jueves, 9 de enero de 2014

30 años

Aunque a veces me parece mentira, en estos días del mes de enero de 2014 se cumplen treinta años desde que puse en marcha lo que terminaría convirtiéndose en el Programa Victoria.

En aquel mes de enero de 1984, asumiendo un importante reto profesional, llevé a cabo el primer programa terapéutico en el que atendimos a cinco pacientes con serios problemas de alcohol, remitidos por sus médicos de empresa tras varias recaídas.

De aquélla primera experiencia nació una motivación profesional y una vocación de encontrar soluciones eficaces y prácticas para la enfermedad adictiva, desde el punto de vista de la psicología y la medicina. Y poco a poco, grupo a grupo, año tras año, llevamos ya treinta cumplidos.

Más de mil pacientes atendidos en estos años, la mayoría de ellos con resultados positivos, son el mejor refuerzo personal y profesional para seguir adelante, con una ilusión renovada y con los mismos deseos de ayudar a las personas a liberarse de sus adicciones.

Hace unos días, con motivo de las fiestas de Navidad, me llamó Iñaki, uno de nuestros primeros pacientes. Me recordó que lleva ya veintinueve años sin beber y que no pasa un día sin que se acuerde de nosotros con alegría y agradecimiento.

Recuerdo muy bien la primera vez que lo vi, tenía una alcoholemia de 4,1 después de casi una hora de charla conmigo. Me asusté mucho al ver el resultado del alcoholímetro porque su apariencia no era de una embriaguez tan próxima a los niveles letales de alcohol en sangre, y pensé que había venido conduciendo desde su casa, más de 30 km, y que tenía que volver del mismo modo.

El caso es que a los pocos días inició su terapia con nosotros, en el Programa Victoria que aún no tenía ese nombre, y desde entonces sigue sin beber.

También tengo recuerdos menos agradables de personas que se han quedado en el camino y que no han sido capaces de superar su adicción, pero casos como el de Iñaki, y tantos otros, me ayudan, nos ayudan, a seguir adelante con nuestro trabajo.

No sé cuántos años más me permitirá Dios seguir trabajando en esto, ojalá sean muchos porque tengo el privilegio de disfrutar con mi trabajo y me hace sentir bien ver el cambio y el renacimiento personal de tantos y tantos pacientes que han cambiado su vida tras pasar por el Programa Victoria.


Mis felicitaciones y mi agradecimiento a todos ellos.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

lunes, 23 de diciembre de 2013

Feliz Navidad y Próspero año 2014

Gracias por seguir a nuestro lado un año más. Todo el equipo del Programa Victoria os desea unas muy feliz Navidad y un próspero año 2014. Que lo mejor del año que está llegando a su fin sea lo peor del año venidero.





Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com
@vivirsinalcohol

lunes, 17 de diciembre de 2012

Navidad y sobriedad


Se acercan ya las fiestas navideñas y de fin de año. Es uno de los periodos de tiempo en los que el consumo de alcohol se dispara y también uno de los momentos clave en la vida de muchos niños, que se pueden ver inducidos por sus mayores a probar un poquito de vino, o de champán, o de lo que sea, porque es Navidad y un día es un día. Además, el niño ya se está haciendo grande.

Cuando hago una historia retrospectiva de la vida de mis pacientes adictos al alcohol, la inmensa mayoría de ellos tienen un recuerdo parecido a éste. Una celebración familiar, regada o tal vez inundada de bebidas alcohólicas, algún pariente embriadado, alegre se suele decir en tales ocasiones, y una invitación directa a unirse al grupo de los adultos con ese rito iniciático de dar un sorbito de alcohol.

No quiero decir que todo niño que tome un sorbo de alcohol estas navidades va a terminar siendo alcohólico y necesitando tratamiento, pero si quiero llevar por unos segundos a una reflexión sobre nuestras actitudes hacia el alcohol y hacia la embriaguez en fiestas como estas.

Mejor sería que aprovechásemos estos días para dar gracias a Dios por todas las cosas buenas que la vida nos da cada día, para restaurar los lazos familiares dañados por mil y una razones, para practicar la generosidad con los que lo pasan peor que nosotros, dando algún tipo de ayuda, ya sea material o de algo tan precioso como un poco de nuestro tiempo.

Decimos que es un tiempo de paz y de hermandad. No en vano celebramos el nacimiento del Hijo de Dios que se hace presente en nuestras vidas para mostrarnos el auténtico camino para llegar a la felicidad y a la paz interior. Por eso mismo mejor haríamos en fomentar estos valores, que estando tan arraigados como están en nuestra tradición cultural, vamos cada vez más dejando de lado para pensar más en la fiesta superficial, el consumo descontrolado y la alegría artificial, bañada en alcohol muchas de las veces.

Por una Navidad en sobriedad, mis mejores deseos para todos.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com