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viernes, 9 de octubre de 2015

¿Buscar culpables o buscar soluciones?

Cuando tenemos un problema, o aparece una contrariedad en nuestra vida, tendemos con mucha frecuencia a buscar a qué o a quién le echamos la culpa.

Pareciera como si el hecho de hacer responsable a alguien de lo que nos pasa sirviera para aliviar el dolor o reparar los daños, pero la realidad es que no suele ser así.

En el mundo de las adicciones nos encontramos con lo mismo. La culpa de que yo beba, o me drogue siempre es de algo o de alguien, por ejemplo:

  • Tengo mucho estrés en el trabajo, por eso necesito tomar unas copas para relajarme,
  • Mis clientes beben mucho y yo tengo que estar con ellos para hacer negocio
  • Me siento triste, deprimido, porque he perdido el empleo y no tengo más remedio que ir al bar a ver si me olvido por un rato de lo mal que estoy
  • … y cientos de excusas como éstas que todos conocemos.

Otros son especialistas en culparse a sí mismos. Se repiten una y otra vez que son idiotas, que son un desastre, que nunca van a superar sus problemas, que su vida es una porquería porque todo lo han hecho mal, y … siguen bebiendo o drogándose para aliviar el dolor emocional que ellos mismos se provocan por sentirse incapaces de salir de su adicción.

Sin embargo, si es un amigo, un familiar o un jefe el que te reprocha tu comportamiento con el alcohol o las drogas, tendrás de nuevo cientos de excelentes justificaciones con las que culpar a alguien de lo que haces, y así tratar de salir del paso. Aunque después, frente al espejo, no puedas engañarte a ti mismo y, al menos por unos minutos, serás consciente de la verdad.

Cuando hay un problema de abuso de alcohol, cocaína, marihuana o cualquier otra droga, cuando el alcoholismo o la drogadicción están apoderándose de uno, buscar culpables no sirve de nada. Rectifico. Sirve para seguir bebiendo o consumiendo drogas, debido al círculo vicioso de culpas y justificaciones que explicaba anteriormente.

Frente al problema de la adicción, ya sea al tabaco, al alcohol o a cualquier otra substancia adictiva, no sirve de nada mirar al pasado, o a tu alrededor, para buscar culpables. Por el contrario, tienes que mirar a tu interior, y hacia el futuro, para encontrar soluciones.

No importa tanto por qué se ha llegado a la adicción, es decir, de quién es la culpa, como encontrar el camino para salir de ella, y seguirlo con determinación y con firmeza.

Y para conseguir eso solo hay una solución segura. La terapia. Hay multitud de ofertas terapéuticas al alcance de cualquier persona que tenga un sincero deseo de dejar atrás el sufrimiento que causa la adicción y de vivir la alegría de sentirse de nuevo libre y dueño de su vida.

Nosotros contribuímos a ofrecer soluciones serias, profesionales y eficaces a través de nuestro Programa Victoria www.programavictoria.com

¿Vas a seguir mucho tiempo buscando culpables en lugar de buscar soluciones?

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

lunes, 14 de septiembre de 2015

Alcohol y adicciones en el trabajo

El abuso del alcohol y de otras drogas, como la cocaína o los derivados del cannabis, es un tipo de conducta que acaba generado problemas de salud, familiares, sociales, pero también laborales.

La persona que depende del alcohol, de la cocaína, o de cualquier otra droga legal o ilegal,  no puede tener el rendimiento en su trabajo que tendría si estuviera en perfecto estado de salud física y mental.

Cuanto mayor es el nivel profesional, o la responsabilidad del cargo ostentado dentro de la empresa más graves son las posibles consecuencias de esa falta de equilibrio personal.  Por ejemplo, la persona adicta tiene que dedicar parte de su tiempo y energía a recuperarse del abuso del día anterior, le cuesta concentrarse en su tarea debido a los remordimientos que tiene, o bien está pensando en la forma de consumir durante su jornada laboral sin que se note demasiado, etc.

Todo eso supone un enorme desgaste personal que repercute muy negativamente en el rendimiento laboral.

En ciertos puestos de trabajo existe también un elevado riesgo de accidentes debidos al consumo de alcohol o drogas, bien porque el sujeto se encuentra bajo los efectos directos de la substancia, bien porque está pasando por un síndrome de abstinencia por haber estado consumiendo anteriormente fuera de su horario laboral. Podemos hablar de personas que conducen vehículos, manejan maquinaria, realizan tareas al aire libre, utilizan herramientas potencialmente peligrosas, etc.

Desde el punto de vista de la empresa algunos piensan que es algo que solo concierne a la persona afectada, salvo que repercuta en su trabajo. Es decir, si las cosas se ponen muy feas se le despide y punto. Pero no es tan sencillo.

En realidad se dan muy pocos despidos por estos motivos, y muchos menos aún en casos de directivos o altos cargos. Además, el despido es caro y obliga a encontrar un reemplazo a un trabajador que suele ser valioso, o al menos lo era cuando su capacidad estaba a pleno rendimiento.

Las empresas inteligentes ponen en marcha soluciones profesionales para ayudar a estas personas a recuperarse de su problema. Al mismo tiempo se ayudan a si mismas porque es mucho mejor recuperar a un elemento valioso que perderlo y tener que sustituirlo por otro que carece de la formación y experiencia del que padece el problema de adicción.

La Prevención y el Tratamiento de las personas en riesgo de adicción es una inversión enormemente rentable para las empresas que ponen en práctica programas estructurados de trabajo en estas áreas.

Desde 1984 muchas empresas han confiado en la profesionalidad y experiencia del equipo humano del Programa Victoria y han comprobado los resultados positivos que podemos ofrecerles.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

lunes, 1 de junio de 2015

Tengo problemas con la cocaína, no con el alcohol

En las últimas semanas he tenido que atender a varios pacientes que me contaban más o menos la misma historia. Tengo problemas con la cocaína, pero no con el alcohol.

No es que sean abstemios y consuman cocaína, no. Lo que sucede es que consideran que la cocaína se les ha ido de las manos, que las consecuencias de su consumo ya empiezan a ser insoportables, pero en cambio, tienen la percepción de que el alcohol lo pueden “controlar”.

Cuando empezamos a hablar con más profundidad se pone en evidencia la fortísima asociación entre ambos consumos. De hecho, es muy extraño que una persona llegue a la cocaína sin haber pasado antes por unos cuantos tragos de alcohol. Y viceversa. Una vez que que se ha consumido cocaína, es muy frecuente recurrir al alcohol para intentar contrarrestar los efectos excitantes de aquélla con los efectos sedantes de éste.

En cualquier caso, se empiece por donde se empiece, el uno llama a la otra, y viceversa.

También es frecuente el caso de una persona que se propone dejar la cocaína y lo hace durante unos días o semanas. Entonces, en la confianza de que ya lo tiene “controlado”, se toma un par de copas creyendo que, al no ser el alcohol su problema, puede beber como cualquier persona “normal”.

En tales situaciones, lo más habitual es que el efecto relajante y desinhibidor del alcohol haga decaer la determinación de abstenerse de la cocaína. Así el sujeto, al sentir el deseo de tomarla, que está asociado al alcohol, no tiene la suficiente capacidad de autocontrol como para resistir la tentación, y volvemos a empezar.

Alcohol, cocaína, problemas, lamentaciones, propósitos de cambiar. Una vez más estamos en el punto de partida.

La conducta adictiva, una vez establecida como tal en el cerebro de una persona, no está ligada exclusivamente a una substancia. Es más bien un patrón de comportamiento patológico que lleva a consumir una y otra vez con el fin de “sentirse mejor”, supuestamente, de ser más “capaz” de afrontar situaciones difíciles, estresantes o dolorosas. Y es muy común cambiar de substancia y orientar la adicción hacia otro lugar.

Estoy seguro de que el alcohol es la principal puerta de entrada a otras adicciones. Ya sea por su integración en nuestra cultura y en la vida familiar y social, ya sea por su innegable poder de generar adicción, ya sea porque lo asociamos a la fiesta, a la diversión y al “alivio de las penas”, el caso es que prácticamente siempre está presente en todos los pacientes que atendemos en el Programa Victoria, y supongo que sucederá lo mismo en otros centros de tratamiento de adicciones.

Dejar de beber alcohol es siempre una medida necesaria para superar la adicción, aunque la conciencia del paciente le haga creer que no tiene problemas con la bebida sino con otras substancias. Y nuestra responsabilidad como terapeutas es saber transmitir estos hechos de forma eficaz a nuestros pacientes para que de verdad aprendan a vivir sin adicciones.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

martes, 10 de septiembre de 2013

Estrenamos página web

Después de unas merecidas vacaciones, hemos tenido unas semanas de intenso trabajo en las que hemos empezado nuevos proyectos para el Programa Victoria.

La primera de ellas, y la que queremos dar a conocer hoy, es la nueva web www.programavictoria.com, una página mucho más visual, moderna e intuitiva en la que podréis informaros de todos los servicios que ofrecemos, adquirir el libro de nuestro psicólogo Bernardo Ruiz, titulado "Objetivo Libertad: Hoja de ruta para salir del laberinto del alcohol", o conocer al detalle en qué consisten nuestros cursos de relajación.

Pronto volveremos con las entradas semanales, mientras tanto, os recomendamos visitar la web y que nos dejéis vuestra opinión!


miércoles, 9 de enero de 2013

Año nuevo, vida nueva



Con el cambio de año llega el momento de hacerse buenos propósitos. Y uno de los que suelen hacerse con frecuencia muchas personas es dejar de beber. O dejar de fumar, o dejar de consumir drogas.

La intención suele ser sincera, al menos durante un tiempo. Mientras la persona reflexiona sobre sus motivos y se da cuenta de que las adicciones son negativas para su vida, que le quitan libertad, salud, vida familiar, rendimiento en su trabajo y toda clase de otras consecuencias perjudiciales.

El problema es que con la intención no basta. Es necesaria, pero no suficiente.

Por eso muchas personas lo intentan unos días, o unas semanas, y a la primera de cambio encuentran una buena razón, mejor dicho una mala excusa, para permitirse tomar de nuevo un poquito, con moderación, naturlamente.

Y tras ese primer permiso la propia dinámica de la conducta adictiva vuelve a llevar las cosas a donde estaban antes, y vuelta a empezar.

Si verdaderamente quieres iniciar una vida nueva este año, libre de adicciones, no te conformes con la simple intención. Busca ayuda profesional, sigue una terapia, y libérate de una vez de las cadenas de la adicción.

Feliz Año Nuevo.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

jueves, 13 de diciembre de 2012

Salir del autoengaño


En la entrada anterior comentaba las dificultades que tienen muchas personas adictas para salir de su autoengaño y darse cuenta de que necesitan cambiar porque han caído en la trampa de la enfermedad adictiva.

No es fácil. Y en muchas ocasiones se tarda mucho más tiempo de lo que sería razonable, con lo que las consecuencias se van haciendo más y más graves.

Algo tiene que pasar que le abra a uno los ojos. Es lo que algunos llaman "tocar fondo" y que yo prefiero llamar punto de inflexión.

Es cuando el paciente, por fin, se da cuenta de que todos sus problemas dejarían de serlo si eliminase el alcohol de su vida, o tal vez otras adicciones como el juego, la cocaína, etc.

Me viene a la mente una película que retrata muy bien este proceso del autoengaño y cómo las cosas tienen que llegar a extremos muy fuertes para que el paciente reaccione.

La película en cuestión se llama "Buscando a Amanda", en inglés "Finding Amanda", y está protagonizada por Mathew Broderick.

En tono de comedia, pero con un fondo muy serio, se refleja muy bien todo este proceso del autoengaño crónico, de los esfuerzos de la familia por hacer que el paciente adicto cambie, y como se vive un punto de inflexión.

Muy recomendable.

Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico