viernes, 22 de noviembre de 2013

Cuando un hombre ama a una mujer

Uno de mis pacientes de esta semana me ha contado un problema que le está empezando a preocupar desde que ha vuelto, sin beber alcohol, de su terapia en el Programa Victoria. Resulta que, pasados los primeros días de alegría familiar por su vuelta a casa, y por los cambios evidentes de su aspecto físico y de su actitud, empiezan a surgir problemas domésticos en cuanto al trato con sus hijos y con su esposa.

El asunto es que nuestro hombre, vamos a llamarle Paco para abreviar, se había pasado los últimos años metido cada vez más en una nube etílica que le tenía fuera de juego en todos los sentidos. Apenas se ocupaba de labores domésticas, ni de sus hijos, ni opinaba sobre la vida familiar, ni su opinión era tenida en cuenta si es que la daba.

Ahora, al recuperar la sobriedad, empieza a tener opiniones y actitudes que no siempre son bien recibidas por los demás. Por ejemplo, para los hijos es más cómodo tener un padre que les consiente todo, porque él mismo no está en condiciones de actuar de otra manera, que escuchar las reprimendas, las negativas, o las reconvenciones de un padre que actúa como tal y quiere educar a sus hijos como Dios manda.

También en el caso de su esposa está habiendo dificultades porque ella se había acostumbrado a organizar todo sin contar con él y ahora que él ha vuelto a la vida tiene su opinión, que a veces no coincide.

Dejar de beber es imprescindible para sanar una vida dañada por la adicción, pero solamente es el primer paso. Hay que tener paciencia, constancia y perseverancia para continuar en sobriedad y afrontar los problemas que puedan surgir, del estilo que estoy comentando o del que sea.

Hay una película que refleja muy bien este tema. "Cuando un hombre ama a una mujer", en la que la protagonista se ve sumida en problemas graves después de dejar el alcohol, similares a los que he relatado de Paco. Mi recomendación para verla con tranquilidad y aprender de ella. Además tiene una banda sonora preciosa y unas interpretaciones excelentes de Meg Ryan y Andy García.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

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