lunes, 12 de noviembre de 2012

De tal palo, tal astilla


Cualquier persona que permanezca atenta al problema de la adicción al alcohol puede darse cuenta de que las personas que la padecen suelen tener antecedentes familiares con el mismo problema.

Y es que las cosas son así. Muchos estudios científicos han demostrado que hay un cierto componente hereditario que explica por qué el alcoholismo se reproduce con mucha frecuencia en miembros de la misma familia.

Aunque no se ha encontrado una sencilla explicación genética, de lo que no cabe duda es de que cada persona tiene en su propia naturaleza un determinado grado de sensibilidad ante los efectos adictivos del alcohol, y también de otras drogas.

Esa diferencia de sensibilidad hace que, al ponerse en contacto con la bebida, unos sujetos desarrollen la adicción antes y otros más tarde. Siempre es una cuestión de copas y de tiempo, es cierto, pero para algunas personas hacen falta menos copas y menos tiempo que para otras.

Esta diferente sensibilidad a los efectos adictivos del alcohol y de las drogas se transmite por vía genética de padres a hijos, aunque no en todos los casos individuales, pero se estima que cuando uno de los padres, o uno de los abuelos, ha tenido problemas con el alcohol, el riesgo de padecerlos se multiplica por cuatro.

Pero no olvidemos que el alcohol solo genera adicción en las personas que lo consumen, de modo que por muchos antecedentes familiares que uno tenga, si no bebe alcohol, o lo hace siempre dentro de unos límites extremadamente moderados, podrá mantenerse a salvo de la enfermedad adictiva.

También es cierto que aunque uno no tenga ni rastro de familiares adictos, si se empeña lo suficiente en beber o consumir drogas, acabará generándose la adicción. Insisto, es cuestión de copas y de tiempo. Nadie está libre del riesgo de convertirse un día en alcohólico o adicto a cualquier otra substancia. Solo la abstinencia es la garantía de que tal cosa no llegará a suceder.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Los beneficios de beber vino


En estos días ha llamado mi atención una publicidad que ha empezado a aparecer en algunos medios españoles ensalzando los beneficios que tiene para la salud el consumo de vino, con moderación eso si.

La cosa viene auspiciada por varias asociaciones europeas de productores de vino, y amparada por las autoridades de la Unión Europea, y se puede encontrar en una web en la dirección www.wineinmoderation.eu

Si atendemos a la literalidad del mensaje no hay nada que objetar. El consumo moderado de vino, tal como se explica en esa publicidad, no es perjudicial para la salud, salvo en el caso de que una persona haya sido previamente víctima de la adicción, en cuyo caso ese consumo moderado sería con toda probabilidad, antes o después, el primer paso hacia una espiral de consumo que llevaría de nuevo a padecer serios problemas.

Pero ahí tenemos ya el primer problema. Si hablamos del vino en términos positivos, sin mencionar los riesgos del abuso y la dependencia, podemos estar transmitiendo una imagen distorsionada de la realidad que puede tener efectos muy nocivos en muchas personas que hagan una lectura superficial del mensaje y se queden con la simple idea que el vino es bueno para la salud.

Y esa mente adictiva que todos tenemos en una u otra medida puede rápido pasar a hacer una interpretación sui generis, si un vaso de vino es bueno, dos vasos serán mejor, y una botella será excelente ¿o no?

También ese mensaje puede ser el disparadero para una persona que lleva un tiempo sin beber, porque en su día tuvo problemas, vuelva a hacerlo amparado en esa falsa idea de los beneficios del vino sin más matices.

Bien es verdad que la web www.wineinmoderation.eu da una información correcta, pero… ¿quién se lee la letra pequeña? Ahí está el problema. Nuevamente podemos recordar que las palabras las carga el diablo, y de aquí se pueden derivar daños colaterales importantes.

Comprendo que la industria de bebidas alcohólicas tiene que vender sus productos. Es un tema delicado y controvertido. Por eso la reflexión y la sensatez son fundamentales a la hora de tratar estos asuntos.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

lunes, 5 de noviembre de 2012

Halloween


En estos últimos días las noticias más repetidas son las relativas a la muerte de cuatro jóvenes muchachas en una macrofiesta de Halloween en Madrid.

También en Marbella, la ciudad en la que resido, ha habido un caso de un joven herido por apuñalamiento en el curso de la misma noche, así como más de 50 llamadas a los servicios de emergencia médica por intoxicaciones etílicas de jóvenes que estaban "celebrando" esta fiesta foránea que se nos ha ido colando poco a poco al amparo de las películas y de la televisión.

No es que en España hagan falta motivos especiales para hacer una fiesta, pero si éramos pocos, a las tradicionales celebraciones hispanas añadimos con gusto otras que vienen de otras procedencias culturales. El caso es que en España, fiesta es casi sinónimo de abuso de alcohol, y si hablamos de jóvenes, no solo de alcohol sino también de otras drogas.

A pesar de que año tras año se repiten tragedias más o menos sonoras en las que siempre están presentes los mismos ingredientes: multitudes de jóvenes concentrados en uno u otro lugar, música de cierto tipo, alcohol y drogas, la sociedad sigue sin reaccionar más allá de la consternación que producen tales acontecimientos. Pero parece que lo vemos como si de un fenómeno natural se tratara, como si un terremoto o un huracán hubiera sido el causante, y no la conducta irresponsable de muchas personas involucradas en diferentes grados en los hechos.

Yo quiero centrarme hoy en una de ellas, que es la falta de una educación adecuada de los jóvenes acerca de los riesgos del abuso de alcohol y drogas, así como de la falta de imaginación que conduce a creer que no hay otro modo de divertirse que participando en eventos de este tipo.

Creo que los padres debemos hacer una seria reflexión sobre la manera que tenemos de educar a nuestros hijos acerca de estos temas. O de no educarlos en absoluto, que es lo que me temo que sucede en muchos casos, dejando que la corriente social imperante en la calle sea la que forme sus conciencias en lugar de inculcarles unos principios y valores saludables y positivos para sus vidas.

La indiferencia, el derrotismo de pensar que "lo normal" es eso y que hay que respetarlo, o más bien resignarse, son el caldo de cultivo que permite que tales incidentes se repitan una y otra vez.

Después es muy manido aludir a que las autoridades competentes no han sido lo suficientemente diligentes, lo cual será cierto en muchos casos. Pero eso no debe llevarnos a eludir nuestra propia responsabilidad como padres y principales educadores de nuestros hijos. No solo en el seno familiar, donde nadie puede hacer esa labor por nosotros, sino también en el medio escolar y en la sociedad en general ejerciendo nuestros derechos y responsabilidades a la hora de participar en la gestión de los centros educativos y a la hora de elegir a nuestros representantes en las instituciones.

Que cada cual se pregunte cuál es el ejemplo que está dando a sus hijos con su propio comportamiento con el alcohol y otras drogas, y qué actitudes y formas de pensar sobre estos temas está fomentando con sus palabras, y lo que es más importante, con sus silencios.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

viernes, 2 de noviembre de 2012

Sinónimos



No voy a sorprender a nadie afirmando que la lengua española tiene una riqueza de léxico impresionante, con multitud de sinónimos y expresiones diferentes que sirven para describir las mismas cuestiones.

Por ejemplo la embriaguez.

Es uno de los términos que tiene infinidad de sinónimos, y muchas veces me he preguntado por qué, sin tener la respuesta. Está claro que es algo tan arraigado en nuestra idiosincrasia que se ha plasmado en el lenguaje popular con un sinnúmero de palabras para describir el estado alterado de una persona que ha bebido alcohol en cantidad suficiente como para dejar de actuar, pensar y sentir como lo hace habitualmente en su estado natural.

Me vienen a la mente algunos de estos sinónimos, y te agradecería que me aportases alguno más que puedas conocer.

Empecemos por el más común, borrachera. Es un término que no es del todo negativo en la sociedad. Decir que alguien se ha cogido una borrachera puede ser un comentario desenfadado sobre una fiesta del día anterior. Otra cosa es decir que alguien está borracho o borracha, eso ya suena peor, y mucho peor decir que es un borracho, y no digamos un borrachón o un borrachuzo, eso ya se acerca mucho al insulto.

Pero también se suele decir estar cocido, pedo, caliente, pasado, o colocado. Términos que suenan generalmente a algo desenfadado y no del todo reprochable.

Si usamos el término ebrio, o ebriedad, estamos tomando un tono muy académico y formal para hablar de lo mismo. Al igual que si hablamos de intoxicación etílica, que ya suena a lenguaje de un parte médico del servicio de urgencias.

Pero hay más. Podemos tener una castaña, una merluza, una papa, una curda, una melopea … y muchas otras palabras que el lenguaje popular y las variaciones idiomáticas han ido creando a lo largo de los siglos.

Pero no debemos olvidar que, se llame como se llame, la embriaguez es el resultado de una conducta irresponsable y peligrosa, que anula el funcionamiento correcto de nuestro cerebro racional y nos deja en manos del animal que todos llevamos dentro y que solo podemos sujetar manteniendo todas nuestras facultades mentales al cien por cien.

Eso es lo que el alcohol cambia en nosotros, dejamos de ser humanos y pasamos a ser animales: burros, cerdos, víboras, eso ya depende.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

miércoles, 31 de octubre de 2012

Ya no beberé más



Según demuestran cientos de estudios científicos realizados a lo largo de la historia se ha llegado a la clara conclusión de que el alcohol es una sustancia tóxica que produce daños progresivos en todos y cada uno de los órganos del cuerpo humano, a excepción del oído.

No se cuál será la razón por la cual el oído está libre de los efectos perniciosos del alcohol, pero de lo que no cabe duda es de que beber alcohol afecta a lo que podemos llamar las "entendederas", es decir a nuestra capacidad de comprender correctamente las cosas que escuchamos.

Veamos la siguiente historia; a mi me la han contado como un chiste, pero tiene un fondo verdadero y muy interesante.

Una esposa preocupada por el consumo de alcohol de su marido no paraba de hacerle comentarios al respecto, de decirle que bebiera menos, o que lo dejara del todo, que estaba destrozándose la salud, que antes o después lo iba a pagar caro, y cosas por el estilo. El marido, como es lógico decía que todo eran exageraciones suyas, que no se preocupara y que le dejara vivir su vida.

Tras mucho tiempo de insistencia consiguió convencer a su esposo de que fuese al médico a hacerse una revisión. Ni corta ni perezosa llamó al médico y le dijo:

- Doctor, cuando mi marido vaya a verle insístale en que el alcohol le está perjudicando, él no quiere darse cuenta de ello y seguramente ni le mencione que bebe, o le diga que bebe "lo normal" pero sepa usted que el único problema que tiene es el abuso de alcohol y le ruego que me ayude a hacerle consciente y a cambiar de actitud.-

- No se preocupe, señora, que haré todo lo que esté en mi mano.

Y así llega el día en que nuestro paciente se presenta en la consulta del doctor, la esposa se queda esperando fuera confiando en los buenos oficios del galeno, y al cabo de una hora sale con una expresión de preocupación en su cara, serio, y le dice a su esposa:

- Dice el médico que tengo el hígado graso, principio de pancreatitis, hipertensión, y no se cuántas cosas más. Dice que todo es debido al alcohol, y que no beba más.

La esposa no puede contenerse y salta diciendo:

- ¡Pues claro, Pepe, cuántas veces te lo he dicho yo, que estás bebiendo demasiado. Menos mal que ahora lo has entendido!

Si, si - replicó él -, claro que lo he entendido. Dice el doctor que no beba más y eso es lo que pienso hacer. A rajatabla. No voy a beber ni una gota más ... ¡¡¡ seguiré bebiendo lo mismo !!!

(Se sugiere reirse o al menos sonreir un poco)

Cada uno entiende lo que quiere, o lo que le conviene, o mejor dicho, lo que menos le conviene pero que da la razón a la mente adictiva que justifica siempre los comportamientos de riesgo. Nuestro paciente tenía el oído a salvo del daño que el alcohol causaba en el resto de su cuerpo, pero su capacidad de entender los mensajes estaba más que afectada.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico

lunes, 29 de octubre de 2012

¿Cómo ayudar a un familiar?



Una de las preguntas más frecuentes que me hacen las personas que contactan con el Programa Victoria en busca de ayuda para un familiar o amigo que tiene problemas de adicción pero que no parece dispuesta a tratarse es: ¿podemos hacer algo para que se decida a ponerse en tratamiento?

Y la respuesta es SI.

Los familiares, amigos o compañeros de trabajo de una persona alcohólica, o adicta a cualquier otra droga, pueden ejercer una influencia decisiva en el primer paso del proceso terapéutico, es decir, en la toma de conciencia de que el problema existe y de que es necesaria la ayuda profesional para superar la dependencia.

El modo concreto de hacerlo depende de cada caso, y es muy conveniente preparar una estrategia adecuada a la situación particular. El objetivo es muy simple, la persona tiene que aceptar ponerse en tratamiento o de lo contrario las personas importantes de la vida le darán la espalda y dejarán de ser cómplices involuntarios de su adicción.

Los familiares y amigos muchas veces sostienen el problema tratando de reducir las consecuencias que la adicción ocasiona en la persona, por ejemplo, encubriendo con una supuesta enfermedad una falta al trabajo causada en realidad por los efectos de una borrachera. O bien sosteniendo económicamente al paciente y permitiendo de esa manera que pueda seguir bebiendo, drogándose o lo que sea.

Cuando todo el entorno social se pone de acuerdo y presenta un mensaje único y claro, es decir, algo así como: te queremos, estamos preocupados por ti, sabemos que estás enfermo y necesitas ayuda, y te hemos encontrado un programa terapéutico para que inicies tu proceso de curación. Si aceptas la ayuda que te ofrecemos tendrás todo nuestro apoyo, de lo contrario lo perderás y tendrás que hacer frente a todas las consecuencias de tu problema.

Hay una serie de televisión que se llama "Intervention", que se emite en el canal Biography Channel bajo el título "Adicción" en el que se ven casos reales de familias que intervienen sobre sus seres queridos para que se pongan en tratamiento, muchas veces con éxito. Te lo recomiendo si te preocupa este tema.

El canal Bio se puede ver a través de Imagenio, Canal + y otras plataformas de televisión de pago.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com

viernes, 26 de octubre de 2012

Lagunas mentales



Al abrir los ojos una mañana sientes un fuerte dolor de cabeza, una sensación de angustia que no sabes muy bien a qué atribuir y un malestar general tanto físico como mental.

Al mirar el reloj ves que son las 7:30. El cielo está oscuro. Y de repente sientes de nuevo un pinchazo de ansiedad y de inquietud. ¿Es por la mañana o por la tarde?

Intentas rememorar qué pasó antes de irte a la cama y no eres capaz de recordar nada. Ni siquiera sabes cómo llegaste a casa. Lo último que recuerdas es que estabas en un bar tomando unas copas con unos desconocidos.

No es la primera vez. En otras ocasiones has tardado horas en dar con el lugar donde habías dejado tu coche. Una vez te encontraste con una persona a la que habías pedido dinero la noche anterior y ni siquiera recordabas haberle visto. Y no hablemos de la cantidad de veces que has faltado a citas de trabajo o personales porque no te acordabas de haberte comprometido a acudir a ellas.

Al menos en esta ocasión estás en tu casa. Hace unos meses te despertaste en otra ciudad y ni siquiera sabías dónde estabas ni cómo habías llegado allí.

¿No crees que ya es momento de pedir ayuda y salir de este infierno? ¿Qué mas cosas tienen que sucederte para que aceptes que tienes un problema con el alcohol y tengas la valentía de afrontarlo?

Hoy es un buen día para iniciar el resto de tu vida de modo diferente. Aprovéchalo.


Bernardo Ruiz Victoria
Psicólogo Clínico
www.programavictoria.com